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Golpe al aliado bávaro de Merkel

  • La CSU pierde la hegemonía tras varias décadas de mayorías en el próspero 'land'

  • Las elecciones relanzan a los Verdes, dan presencia a la ultraderecha y hunden a los socialistas

El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, es aplaudido por dos compañeros de la CSU en la sede de Múnich. El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, es aplaudido por dos compañeros de la CSU en la sede de Múnich.

El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, es aplaudido por dos compañeros de la CSU en la sede de Múnich. / Daniel Kopatsch / Efe

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El electorado de Baviera dio ayer otro golpe a los aliados de la canciller alemana, Angela Merkel, al apear de la mayoría absoluta a la Unión Socialcristiana (CSU) y hundir a los socialdemócratas en un resultado catastrófico, mientras relanzó a los Verdes al segundo lugar en ese tradicionalista y próspero land. Según las proyecciones difundidas por la televisión pública ZDF, la CSU, partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, obtuvo un 37,3% de apoyo, 10 puntos menos que en las regionales de 2013 y sus peores resultados desde 1954, perdiendo la hegemonía que mantiene desde hace más de cinco décadas, un varapalo que trastocará su relación con Berlín al pasar a ya no ser la indestructible CSU de antaño.

Los Verdes lograron un 17,8%, casi 10 puntos por encima que en las anteriores regionales y el mejor resultado de la historia en esa región para la formación ecologista, que se convertiría así en candidato preferente a ser el socio que precisa la CSU, pese a las diferencias que separan a ambos partidos. En tercera posición quedaron los llamados Electores Libres –una escisión derechista de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera–, con un 11,5%, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo un 10,6% y tiene por primera vez presencia en el Parlamento bávaro.

Especialmente dramática es la posición del Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora segunda fuerza e integrante de la coalición de Merkel en Berlín, que se hundió en el 9,6%, su récord a la baja, tanto a escala regional como nacional. Completará la Cámara regional el Partido Liberal (FDP), única formación con experiencia como coaligada del CSU, ya que formó Gobierno con los conservadores entre 2008 y 2013, pero que por sí solo no podrá dar la mayoría que precisa, ya que se habría quedado en un 5% de apoyo.

Los vencedores morales de las elecciones fueron los Verdes, no sólo por su segunda posición, sino también porque ello se produce cuando los sondeos en intención de voto a escala nacional los disparan también por encima del SPD. La formación ecologista tendrá una nueva oportunidad para consolidar su avance dentro de 15 días, en los comicios regionales de Hesse –el estado de Fráncfort, la capital financiera del país–, donde son ya socios minoritarios en la coalición regional que lidera la CDU.

La ultraderecha se habría quedado algo por debajo de la media nacional alcanzada en las generales de 2017 (12,6%), en un land donde el voto derechista se reparte entre varias formaciones consolidadas, como la CSU y los Electores Libres. Pero con los escaños logrados ayer significa que tiene ya representación parlamentaria en 15 de los 16 landers.

Los resultados son un golpe para la gran coalición entre CDU/CSU y SPD que lidera Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y cuya gestión de Gobierno ha estado lastrada por sucesivas crisis. El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y ha amenazado repetidamente con romper la coalición entre exigencias de dar un giro derechista a su política.

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