Adrienne Monnier y compañía
'Rue de L'Odeon'. Adrian Monnier. Trad. Julio Osuna. Gallo nero. Bilbao, 2011. 254 páginas. 21 euros.
Los años dorados del París de entreguerras no se entienden sin la mediación de varias mujeres laboriosas y visionarias que oficiaron como anfitrionas, editoras, traductoras, mecenas o embajadoras de la nueva literatura en una ciudad que por entonces seguía siendo, y no por designación burocrática, capital europea de la cultura. Es el caso de dos célebres expatriadas norteamericanas, la escritora Gertrude Stein, no en vano llamada la "madre del modernismo", y la librera y editora Sylvia Beach, a quien debemos la publicación del Ulysses. Si hace no mucho (Ariel, 2008) se traducían las excelentes memorias de esta última, tituladas -como su famosa librería- Shakespeare and Company, podemos ahora acceder, para completar el retrato de aquel tiempo efervescente, a estas otras de su íntima amiga Adrienne Monnier, cuya no menos legendaria Maison des Amis des Livres era vecina del establecimiento de Beach -en la misma Rue de l'Odéon- y le sobrevivió más de una década.
Publicadas póstumamente, después que su autora, gravemente enferma, se quitara la vida, las memorias de Monnier vienen precedidas de una serie de homenajes donde Beauvoir, Claudel, Prévert o Bonnefoy celebran la personalidad de la también poeta y editora y la importancia de su librería como lugar de encuentro. "Resguardada en sus largas faldas de lana cruda, peinada en corto y de cabeza redonda, la frente tozuda contra toda idiotez y todo esnobismo", como la evoca Saint-John Perse, Monnier trató a Gide, Valéry, Beckett o Joyce, pero su labor no se limitaba a alternar con eminencias. Siguiendo el llamado de la Orilla Izquierda, la Maison había iniciado su andadura en 1915, como la primera librería parisina fundada por una mujer, pero su propietaria no sólo vendía libros, también los prestaba o editaba o difundía en lecturas públicas. Por ello el Hogar pudo ser, durante 36 años, uno de los centros neurálgicos de las letras francesas y europeas, un santuario del modernismo que sobrevivió a la Ocupación y sigue vivo en esta luminosa colección de recuerdos.
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