Medea en la era pop
Bel Air lanza el DVD de la ópera de Cherubini en la polémica versión escénica de Krysztof Warlikowski.
Cherubini: Medea. Solistas: Choeurs de la Monnaie. Les Talens Lyriques. Christophe Rousset. Dirección de escena: Krysztof Warlikowski. Bel Air (2 DVD) (Harmonia Mundi)
Uno de los más sonados acontecimientos operísticos de todo el siglo XX tuvo lugar en el Maggio Musicale Fiorentino de 1953, cuando Maria Callas presentó su Medea de Cherubini con solo una semana de tiempo para preparar el papel, según han hecho leyenda sus hagiógrafos. El rol se convertiría en uno de los más repetidos por la gran actriz-cantante neoyorquina, en concreto fue el sexto de toda su carrera en escena, con 31 representaciones entre aquella fecha y 1962. Callas asumió hasta tal punto su transformación en la hechicera de la mitología griega que su brutal pérdida de peso de aquella época la atribuyó la cantante a su deseo de cumplir con el tipo físico que requería el personaje ("una barbilla angulada, muy delgada, muy pronunciada", diría después).
Callas cantó siempre el papel en italiano, el idioma en que la obra alcanzó mayor difusión desde su primera traducción con la que en 1802 se presentó en Viena. Para su estreno el 13 de marzo de 1797 en el Teatro Feydeau de París, Luigi Cherubini la había escrito en cambio sobre un libreto francés de François-Benoît Hoffmann inspirado tanto en la tragedia de Eurípides como en la versión que de ella haría Corneille. El tema es bien conocido: Medea, hechicera de la Cólquide, que ha traicionado a su padre y descuartizado a su hermano para ayudar a Jasón en el robo del vellocino de oro, ha sido abandonada por este, quien se ha instalado en Corinto con los dos hijos de la pareja y proyecta casarse con Dircé. Medea llega a la ciudad tratando de recuperar su amor y al no lograrlo, trastornada por los celos, acaba asesinando en venganza a sus propios hijos. La obra, que combinaba canto con diálogos hablados en alejandrinos (sustituidos sistemáticamente en las versiones italianas por recitativos), fue recibida con frialdad en su estreno y no fue repuesta. Sin embargo, la difusión por toda Europa que a lo largo del siglo XIX le procuraron las traducciones al italiano y al alemán, sirvió para convertirla en un título de culto, que admiraron muchos de los mayores compositores del Romanticismo (Brahms la consideraba cumbre del arte lírico). Pasado el ciclón Callas, otras grandes sopranos, de Gwynneth Jones a Montserrat Caballé, pasando por Anna Silja o Leonie Rysanek, afrontaron un papel de extraordinaria exigencia dramática, pero la ópera no ha sido en realidad nunca demasiado popular, lo cual es una lástima, pues históricamente supone un estupendo ejemplo de fusión entre el clasicismo de la tragedia lírica francesa y la ópera italiana.
En 2008, el Teatro de la Monnaie de Bruselas preparó una producción muy especial de Medea, confiando la parte musical a Christophe Rousset y su conjunto Les Talens Lyriques, que toca con instrumentos de época, y la escénica al siempre polémico Krysztof Warlikowski. La producción se repuso en 2011, de donde sale este DVD publicado ahora por Bel Air, y pasó en diciembre pasado por el Teatro de los Campos Elíseos de París, donde provocó el escándalo lírico de la temporada, pues el día del estreno la representación tuvo que pararse por los insistentes gritos de desaprobación de parte del público.
Los motivos del escándalo no resultan demasiado comprensibles. Con el apoyo de Christian Longchamp, Warlikowski sustituyó los diálogos del original por otros más cercanos a la realidad actual. Al parecer fue el uso de términos como semen, puta o burdel lo que desató las iras de unos pocos biempensantes. Sin duda algo debió de contribuir también la apuesta del regista polaco por actualizar la ambientación de la ópera, convirtiendo a la protagonista en una réplica de Amy Winehouse, traje de cuero, peinado y tatuajes incluidos, o por hacerla permanecer casi toda la función en escena vestida con una atrevida (pero no demasiado) combinación negra. La otra posibilidad es que la gente en realidad se sintiera incómoda porque le pusieran tan cerca un tema que nunca ha dejado de estar de actualidad o por un final que muestra la pavorosa frialdad de la madre después del crimen.
Poco importa que la soprano alemana Nadia Michael no sea una cantante hipercorrecta, que sus agudos a veces se aproximen al grito y sus graves estén forzados, porque domina por completo la escena. Es Medea, sin más (curiosamente, acaba de aparecer también en DVD su caracterización del mismo personaje en la Medea en Corinto de Mayr). Kurt Streit, Jasón con rastas, pendiente y tatuajes, resiste el tipo en escena y está espléndido de voz. El barítono Vincent Le Texier, convincente Creonte, una Christiane Stotjin de timbre oscuro y elegante fraseo como Néris y una ligera Hendricke van Kerckhove como Dircé, completan un notable reparto. Rousset dirige combinando claridad, pasión y detalle, demostrando una vez más que el color de los instrumentos de época imprime a la música del Clasicismo una pátina de singular belleza.
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