Cultura

Monkey Week trasladará sus fechas al mes de noviembre

  • Se celebrará entre el 19 y el 24 y concentrará el grueso de su oferta en los últimos tres días

Público asistente a uno de los conciertos del Monkey Week en el escenario principal de la Alameda de Hércules. Público asistente a uno de los conciertos del Monkey Week en el escenario principal de la Alameda de Hércules.

Público asistente a uno de los conciertos del Monkey Week en el escenario principal de la Alameda de Hércules. / Víctor Rodríguez

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Tras celebrar sus ocho primeras ediciones en El Puerto de Santa María, el festival musical y feria profesional Monkey Week se reubicó en 2016 en Sevilla a la búsqueda de mayor proyección y crecimiento. Ahora anuncia un nuevo cambio: el traslado de sus fechas del tradicional mes de octubre hasta noviembre.

Concretamente, la décima edición del Monkey Week se desarrollará entre el 19 y el 24 de dicho mes, concentrando el grueso de su oferta -feria profesional, circuito de showcases y escenarios gratuitos en la Alameda de Hércules- en los tres últimos días -jueves, viernes y sábado-.

El festival podría anunciar la incorporación de nuevos escenarios

De nuevo, las razones esgrimidas por la organización remiten a aquéllas que ya aconsejaron el cambio de sede -proyección y crecimiento-, pero relacionadas a su vez con un importante ahorro de costes. Después de su inclusión el pasado año en la Innovation Network of European Showcases -Ines, red europea de festivales de similares características-, el Monkey Week espera experimentar este año un notable incremento de profesionales extranjeros. De hecho, el inglés será la lengua franca en el 70% de las actividades realizadas en las jornadas dedicadas a ellos. Eso, junto al intercambio de bandas europeas vía Ines, dispararía el presupuesto destinado a alojamientos. Con el traslado de octubre a noviembre esperan ahorrar en torno a 20.000 euros.

No obstante, existen al menos otros dos factores más que habrían decantado el cambio de fechas. Por un lado, la misma pertenencia a Ines parece multiplicar el trabajo de preproducción -fuentes del festival reconocen que "ese margen extra de mes y medio nos va a venir muy bien"-; por el otro, al retrasar su celebración hasta noviembre, Monkey Week se distancia del bilbaíno Bime, festival y feria de objetivos similares, pero que disfruta de un presupuesto mucho mayor. No hay competencia entre ambos, así que a quien de verdad beneficiará la medida será a los profesionales de la industria de la música -promotores, representantes, disqueros, periodistas...- que se veían obligados a asistir a dos citas análogas en el mismo mes y con el gasto consiguiente. Consultados éstos al respecto, aseguran desde la organización, el cambio de fechas se hacía inevitable.

Por último, aunque el detalle no tendrá prácticamente relevancia en la próxima edición, noviembre, apuntan desde Monkey Week, es un mes con mayores posibilidades para la contratación de bandas internacionales proclives a figurar en un cartel como el suyo. ¿Por qué no tendrá relevancia este año? Porque, según aseguran desde el festival, en su décimo aniversario "Monkey Week quiere celebrar la fortaleza de la escena nacional recuperando a bandas que en su momento pasaron por el circuito de showcases y que ahora figuran ya como cabezas de cartel en muchos festivales".

¿Nombres? De momento, ninguno, aunque no pasará mucho tiempo antes de que el festival empiece a revelar su cartel o, incluso, a anunciar la incorporación de nuevos espacios emblemáticos de la ciudad a su ya nutrida red de escenarios.

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