La OBS y Onofri clausuran hoy el Femás con 'La Resurrezione', una cima barroca
El director italiano y la orquesta colaboran de nuevo para recrear el oratorio de Haendel, "una de las obras más impresionantes" de todo el repertorio de su época
En sus primeros tiempos, hace más de tres lustros, la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) se adentró en la partitura de La Resurrezione de Haendel, un oratorio que en aquel entonces la todavía joven formación interpretó en Santa Marina, y su director artístico, el violinista Pedro Gandía, recuerda todavía cómo muchos espectadores, aun conmovidos y satisfechos, se les acercaban en educadísima fila después del concierto para quejarse de la dureza y sobre todo de la frialdad de los bancos de la iglesia. Hoy la Barroca regresa a esa grandiosa composición, pero ya en otra clase de templo, en un Teatro de la Maestranza donde clausurará la trigesimotercera edición del Festival de Música Antigua de Sevilla (Femás).
De la dirección del concierto se hará cargo el también violinista italiano Enrico Onofri, uno de los más célebres y viejos cómplices de la orquesta sevillana, a la que siempre vuelve en cuanto puede a pesar de tener que gestionar una agenda cada vez más repleta de compromisos internacionales de primer nivel. "La OBS es estupenda, tiene grandes músicos con los que se trabaja muy bien. Pero se trata además de algo más allá de eso: hay una afinidad personal extraordinaria entre nosotros, y la música es también eso. Quizá por este motivo podemos alcanzar cosas que con otras orquestas quizá no funcionarían", dice Onofri durante un receso en los ensayos, en las vísperas de un nuevo día grande para estos músicos.
Porque aunque la OBS está familiarizada desde hace muchos años con lo más selecto del repertorio barroco, adentrarse en esta Resurrezione de Haendel significa invocar palabras mayores. "Es una de las obras más impresionantes de todo el repertorio barroco", dice el director italiano sobre esta composición que constituye "una mezcla perfecta de solos instrumentales y solos vocales en un contexto que es casi, casi, casi operístico". Las sopranos Francesca Aspromonte y Alicia Amo, la alto Marina de Liso, el tenor Fernando Guimaraes y el bajo Luigi de Donato conforman el elenco vocal que junto a la OBS recreará este oratorio temprano de Haendel, escrito por éste con tan sólo 22 años por encargo del Marqués Ruspoli durante su estancia en Roma. "Fue una de sus primeras obras sagradas, antes de este oratorio únicamente había escrito El triunfo del tiempo y del desengaño", explica.
Y luego vino esta Resurrección monumental por muchos motivos, uno de ellos su duración -"es larga, muy larga, lo cual supone ya una de sus dificultades a la hora de abordarla", reconoce Onofri-, pero fundamentalmente por otros, como la majestad de la música en sí misma y los rasgos atrevidos o heterodoxos, en el contexto de su época, que escondía la obra. "Por ejemplo -cuenta Onofri-, en su estreno, el 8 de abril de 1708 en Roma, el papel de María Magdalena lo hizo Margherita Durastanti. No se conoce en qué circunstancias llegó ella a Roma y obtuvo el permiso para hacer la función, pero sí que en la segunda que se ofreció al día siguiente ya no pudo cantar porque el Papa lo impidió. Era la época en la que, al menos en el estado de Roma, no así en otros casos como la República de Venecia, una mujer no podía cantar en las iglesias ni en los teatros, motivo por el cual existían los castrati".
Pero la audacia de la obra no se limita a este aspecto, añade el director: "La instrumentación era bastante infrecuente para la época. Hay que tener en cuenta que Haendel la escribió para la orquesta de Corelli, formada por cuerdas fundamentalmente y con no tantos instrumentos de viento. Tenía una viola da gamba, otra anomalía, pues en aquellos tiempos en Roma no era un instrumento difundido en absoluto, y lo mismo puede decirse de de la flauta travesera, que en Roma prácticamente no existía, y la obra tiene un solo de este instrumento. La parte instrumental de la obra tiene una importancia a veces casi superior a las vocales y la demostración son los muchísimos solos que tienen los violines, por ejemplo, y aquí hay que recordar de nuevo que Haendel la escribió para la orquesta de Corelli".
"Algo importante también es que es un oratorio, sí, pero con una intención dramática que en ese contexto resulta prácticamente operístico. En la composición se aprecia una influencia muy grande de la música italiana, de la música de Corelli sin ir más lejos, pero Haendel era alemán y esa experiencia y los ecos de la tradición musical de su país también se hacen notar en la partitura, al igual que la influencia de la francesa, también bastante fuerte", concluye sobre esta cima de la música barroca el artista italiano, que no va a perder la costumbre de venir por Sevilla de vez en cuando. El año que viene, sin ir más lejos, "casi con total seguridad en abril", vendrá de nuevo, y otra vez al Maestranza, para participar a instancias de John Axelrod, director artístico de la Orquesta Sinfónica, en un concierto con un programa dividido en dos partes: "una dedicada a música del siglo XX", explica el propio Onofri, y la otra para "Las siete palabras de Cristo de Haydn".
También te puede interesar
Lo último