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Pedro Cintas rompe ataduras con 'Mi libertá'

Tras su tributo a Antonio Mairena, el cantaor extremeño presenta en el IAF un segundo disco en el que huye de etiquetas

Pedro Cintas, ayer en el Instituto Andaluz del Flamenco junto a los guitarristas Niño Seve y Antonio García.
Sara Arguijo Sevilla

01 de julio 2016 - 05:00

Aunque tardó en dar el salto a lo profesional, los recuerdos de Pedro Cintas están impregnados de lo jondo. En su cante terrenal, vehemente y sincero se respiran sus orígenes en una familia humilde de trabajadores del campo y su trayectoria desvela su búsqueda, su inquietud artística y su afán de superación. Todo lo que ahora ha querido reflejar en Mi libertá, el segundo trabajo discográfico del cantaor que ayer presentó en el Instituto Andaluz del Flamenco, junto a su directora, María Ángeles Carrasco, el productor de Droguería Music, Chemi López, y el poeta y letrista del disco, Manuel Velázquez García-Baquero.

Así, tras su tributo a Antonio Mairena en su anterior álbum Papeles íntimos, que sacó a la luz después de hacerse en 2010 con el Premio Nacional Antonio Mairena con letras inéditas del cantaor, Cintas da "una vuelta de tuerca" para dejar su impronta cantaora y romper con la etiqueta de artista ortodoxo que han marcado su carrera. "He querido quitarme ataduras y mostrar mi personalidad sin que se me compare con o se me asocie a. La pureza en el flamenco es todo lo que se hace con el alma", explica.

Mi libertá es, por tanto, una "búsqueda personal" que acude a los cantes de su Extremadura natal y mantiene vivas sus raíces, pero que indaga también por territorios más frescos, "donde plasmar mis influencias de otro flamenco más contemporáneo con referentes como Enrique Morente o El Lebrijano", argumenta.

Ocho palos que van desde los jaleos extremeños a unas bulerías toreras dedicadas a Talavante, pasando por soleares, seguiriyas, fandangos o cantes de Levante y que dan como resultado "un disco variopinto, cargado de color", como definió Velázquez García-Baquero, quien, según apuntó López "ha metido el dedo en la llaga para que Cintas pueda cantar su realidad, sus propias experiencias", las cosas que a mí me pasan y otras cositas que veo, que dice el verso que abre la propuesta.

Una obra, en fin, "completamente personal" para la que el cantaor se ha rodeado de la musicalidad de tres guitarras distintas y complementarias. La de su habitual Antonio García, "el mejor heredero de la escuela de Melchor", apuntó el productor; la de Niño Seve, ganador en 2013 del Premio Nacional de Córdoba, y la de Juan Manuel Moreno, "un renovador de los aires extremeños".

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