Cultura

Puerta abierta al arte emergente

  • La primera edición de la Blur Fair atrae a más de 2.000 personas en tres días y confirma el interés de la ciudad por la creación alternativa

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En la calle Miguel Cid había ayer una animación especial, al igual que los dos días previos. En el número 25, sede de la residencia de estudiantes La Central -una casa palacio donde fuentes y patios andaluces conviven con el colorista mobiliario de Ikea-, la última jornada de la Blur Fair reunió a numerosos coleccionistas, artistas y aficionados al arte de todas las edades que salían y entraban del recinto con la pulsera celeste típica de los festivales de música. Consagrada al arte emergente, ése que aún no cuenta con plataformas, galerías o canales oficiales que lo visibilicen, la Blur Fair atrajo en su primera edición, celebrada este fin de semana en Sevilla, a más de 2.000 personas que disfrutaron con un arte divertido, original, asequible y de gran calidad, alojado en una veintena de habitaciones que hacían las veces de expositores (las obras de arte colgaban con gracia incluso en los cuartos de baño, entre lavabos e inodoros).

La Galería Roja y Lab Sevilla han sido las dos firmas que han organizado esta feria inédita en Sevilla y que toma su modelo de las que acogían los apartamentos de artistas de Nueva York a finales de los años 20. "Un modelo autogestionable, en el que ha participado un centenar de artistas que vendían directamente sus obras así como dos colectivos de creadores, Feriantes y Zunino", explicaba a este medio David Rodríguez, de La Galería Roja.

Los organizadores celebraban ayer por la noche los resultados de esta primera feria, que se saldó con un balance muy positivo. La alegría se reflejaba en las caras de galeristas, artistas y del público que aplaudió a las conferencias y actividades formativas y se llevó a casa, en bolsas del más rabioso diseño o envoltorios de papel de estraza, obras envidiables a partir de diez euros.

Familias con sus hijos, estudiantes de Bellas Artes y mayores que han descubierto tras la jubilación su vocación artística se congregaban en las habitaciones de la Blur Fair entre pintores consagrados como Ming Yi Chou o Lidia Ortega que felicitaban a los más jóvenes por sus logros. Porque bajo la etiqueta de arte emergente, como apunta David Rodríguez, la Blur Fair dio cabida a propuestas tan diversas y notables como la pintura de Antonio Barahona, la escultura de Efraim Ortega, el videoarte de Sonia Fraga, la fotografía de Víctor Royás -cuya obra compartía habitación con la de Alfonso Perroraro y Juan Lucena-, las impresiones y tintas de Sandra Carvalho o las ilustraciones de Irene Mala, entre un larguísimo etcétera.

Comisarios como Mariana Hormaechea, diseñadores y arquitectos, cazadores de tendencias, publicistas y periodistas especializados en arte como los responsables del siempre interesante blog El Lápiz Colorao o los editores de la revista Maasåi formaban parte también del entramado de esta Blur Fair que, como afirma la artista y comisaria Anabel Zunino, "es una cita que faltaba en Sevilla". "Hemos acudido a ferias similares en Madrid y otras capitales andaluzas pero aquí se echaba de menos. En Sevilla hay siempre demanda de pintura figurativa y propuestas más clásicas pero este arte emergente tiene su público y su mercado, al que no siempre se le da respuesta", continúa la responsable de Zunino Shop&Gallery, en cuyo espacio colectivo los puntos rojos de las ventas marcaban el interés por las camisetas de María Luisa Beneytez, los lienzos de la onubense Ángeles Oria o los cojines estampados por Sandra Carvalho, entre otros artistas.

Muchos aficionados al arte se concentraron también en la habitación del estudio de arquitectos Extramuros, donde por 12 euros uno podía llevarse a casa una impresión digital de gran calidad inspirada en maquetas de los grandes arquitectos europeos como Álvaro Siza. Y muy animadas fueron también la docena de actividades paralelas planteadas por los organizadores a lo largo de las tres jornadas de la feria, que permitieron conocer, entre otras cosas, los planes de la consejería de Cultura para darle nuevo impulso al programa Iniciarte o la ejemplar actividad que desde Córdoba desarrolla la Fundación Antonio Gala a través de sus becas de residencia para artistas.

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