La muerte de Montserrat Caballé

Sevilla y los sueños de la gran diva

  • La soprano dejó huella tras su paso, por primera vez, por el Teatro Maestranza en 1991 y emocionó en su recital en la Catedral en 2000 y otras actuaciones posteriores a beneficio de los niños

La soprano Montserrat Caballé durante un recital lírico en la Catedral de Sevilla. La soprano Montserrat  Caballé  durante un recital lírico en la Catedral de Sevilla.

La soprano Montserrat Caballé durante un recital lírico en la Catedral de Sevilla. / Juan Carlos Muñoz

"Montar una ópera en la Maestranza sería como cortar oreja y rabo", apuntaba en el año 2000 jocosa en una entrevista la diva Montserrat Caballé. No se refería al escenario que ya entonces había pisado varias veces, sino a la plaza de toros. Era su deseo, actuar en la "catedral de los toreros". Pero donde sí actuó, ese mismo año fue en la Catedral de Sevilla, otro de sus anhelos: "La Catedral es un sueño de toda mi vida, un lugar mágico que he visitado a menudo y espero que sea esta noche un hervidero de emociones", comentaba a la prensa en mayo de dicho año. 

No estaba previsto, pero un percance sufrido por la soprano fallecida este sábado, que le hizo caminar con muletas, obligó a cambiar el Monasterio de San Jerónimo, donde se había anunciado su reaparición, por el templo. Esa actuación en la Catedral levantó mucha expectación. Hacía cinco años que había cantado, junto a su hija, Montserrat Martí, en el Teatro de la Maestranza. Pero quizás la interpretación que los sevillanos guardaban aún en su memoria era la de mayo de 1991, en la gran gala lírica con la que se inauguró dicho teatro. 

La soprano Montserrat Caballé durante un recital lírico en la Catedral de Sevilla. La soprano Montserrat  Caballé  durante un recital lírico en la Catedral de Sevilla.

La soprano Montserrat Caballé durante un recital lírico en la Catedral de Sevilla. / Juan Carlos Muñoz

Y en el año 2000, después de ser intervenida de urgencia de una hernia epigástrica, la soprano abrió la segunda edición de un ciclo organizado por el Ayuntamiento de Sevilla bajo el nombre Ópera va por barrios. Dicen que fue Ainhoa Arteta, quien estrenó el citado ciclo un año antes, la que le animó a actuar en Sevilla tras la exitosa acogida del público que experimentó la artista de Guipúzcoa. 

La actuación de Caballé era lo más destacado de un festival descafeinado en su segunda edición tanto por la ausencia de figuras relevantes como por las escasez de producciones operísticas. Caballé, a quien no era fácil ver en Sevilla, actuó de forma desinteresada y su recital fue benéfico, pues la taquilla, unos tres millones de las antiguas pesetas, se destinó al asilo de las Hermanitas de los Pobres de Luis Montoto.

Artista solidaria, sin duda. Junto con su hija ofreció varios conciertos benéficos en la capital. En 2002 actuó en el Maestranza para los niños de Nuevo Futuro, una causa con la que también repitió en 2011.

Caballé, para quien Sevilla y Andalucía eran como un "rayo de luz", no ocultó su entusiasmo cada vez que pisó escenarios de la capital, donde nunca cantó una ópera completa. En 2000 también expresó en público otro de sus deseos: ampliar su repertorio con la ópera María de Padilla, un título compuesto por Gaetano Donizetti en 1841 y que ambientado en Sevilla. La ciudad de las 100 óperas que siempre recordará con afecto y entusiasmo a la gran diva y su paso por los escenarios de la capital.

En este vídeo emitido por Canal Sur se pueden recordar algunos de los momentos protagonizados por Montserrat Caballé en la capital hispalense. 

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