El Béjart Ballet de Lausanne celebra al ritmo de Queen la victoria de la vida sobre la muerte
El Béjart Ballet en el Maestranza
El Teatro de la Maestranza acoge ‘Ballet for Life’, una de las coreografías más emblemáticas del genio de la danza del siglo XX, Maurice Béjart
Por encima de estilos, de épocas o incluso de gustos, hay nombres indelebles en la historia de la danza universal y uno de ellos es sin duda el del francés Maurice Béjart (Marsella 1927 – Lausana 2007).
Desde que en 1960 fundara en Bruselas su Ballet del siglo XX, tras bailar en compañías como la del célebre Roland Petit, Béjart revolucionó el mundo de la danza con un repertorio sugestivo y ecléctico en el que la danza, siempre rigurosa y de altísimo nivel, se tenía de matices filosóficos, políticos, eróticos… y de todo cuanto conmoviera, de algún modo, su alma sensible y cosmopolita.
Conocedor y admirador de numerosas culturas dancísticas y musicales de todo el mundo y empeñado en llevar la danza a todo tipo de público, Béjart creó más de 200 piezas, entre las que se encuentran títulos tan significativos como Romeo y Julieta, Nijinski, clown de Dieu (creada especialmente para Jorge Donn), À propos de Shéhérezade o Ciao Federico, dedicada al genio del cine Federico Fellini.
Por encima de todas ellas, sin embargo, Bolero, estrenada en el Teatro de la Moneda de Bruselas en 1961 y revisada incesantemente durante toda su carrera, ha sido siempre su mejor tarjeta de presentación. La última versión de la misma la presentó en 2007 –pocos meses antes de su muerte- en los jardines del Generalife durante el 56 Festival de Música y Danza de Granada. En silla de ruedas, pero con la fuerza y la intensa mirada que siempre lo caracterizaron, el Maestro recogió en esa ocasión la Medalla de Oro del Festival de manos del que fuera uno de sus bailarines más queridos: el español Víctor Ullate.
La etapa suiza de Béjartcomenzó en 1987 cuando, tras un desencuentro con el director del Teatro de la Moneda, Gerard Mortier, el creador abandonó Bruselas y, seguido por algunos de sus bailarines, fundo en Lausana el Béjart Ballet de Lausane que hoy visita el Teatro de la Maestranza. El mismo escenario en el que actuara en Sevilla por vez primera, hace casi veinte años, en el ámbito del Festival Internacional de Itálica.
Desde la muerte de su fundador, es Gil Roman quien mantiene viva y lleva las riendas de la compañía por deseo expreso del Maestro. El que fuera primer bailarín en las dos formaciones durante casi tres décadas –Béjart creó para él numerosas piezas, como Seis personajes en busca de un bailarín- y, más tarde, su ayudante de dirección, ha creado ya una treintena de coreografías, pero es plenamente consciente de que transmitir el espíritu de Béjart sigue siendo uno de sus cometidos principales.
Y ese es el motivo por el que ha elegido, para esta gira y para este esperado regreso a Sevilla, una de las obras más emblemáticas y representadas del marsellés: Le Presbytère n'a rien perdu de son charme, ni le jardín de son éclat. Ballet for Life.
Dicho ballet, estrenado en el Teatro Chaillot de París, en enero de 1997, es un brillante homenaje a dos grandes artistas fallecidos a los 45 años: Freddie Mercury, el carismático líder de la banda musical Queen, y el argentino Jorge Donn, uno de los bailarines más admirados del Béjart Ballet. Ambos fueron víctimas del sida en 1991 y 1992 respectivamente.
Un doble homenaje que se convierte en triple si se piensa que, meses después del estreno, en julio de 1997, asesinaban delante de su casa de Miami Beach al modisto Gianni Versace, autor del espléndido vestuario de la pieza.
Las canciones de Queen son, pues, las que pilotan una larga sucesión de escenas en las que el coreógrafo, con la libertad que siempre lo ha caracterizado, se permite introducir algunas arias de Mozart, otro artista enorme fallecido en su plenitud, a los 35 años.
Con esta banda sonora como fondo, el francés aborda sin ambages el dolor, el sufrimiento y el aislamiento que rodearon todo el tema del sida por aquellos años. Pero lejos de regodearse en la muerte, el ballet se centra en la esperanza y en la vida.
Una vitalidad a la que contribuye, lógicamente, el trabajo de casi una cuarentena de bailarines y bailarinas, algunos de los cuales ni siquiera habían nacido en aquellos años fatídicos que retrata la pieza.
Y, con ellos, el trabajo incansable de Gil Román, que lejos de conformarse con reproducir los pasos diseñados por el Maestro, ha tratado, como siempre hace, de transmitir la esencia y la filosofía de cada una de sus creaciones. Obras que, como escribió el propio Béjart, “son, ante todo, encuentros con la música, con la vida, con la muerte y con el amor…”.
Ballet for Life, viernes 14 y sábado 15 a las 20:00 en el Teatro de la Maestranza.
No hay comentarios