Asunción Pérez 'La Choni' I Crítica

La tentación de ser libre

La artista ofrece una propuesta arriesgada y valiente. La artista ofrece una propuesta arriesgada y valiente.

La artista ofrece una propuesta arriesgada y valiente.

Desde sus inicios Asunción Pérez ‘La Choni’ ha mostrado una inclinación a salirse del redil de lo jondo por necesidad artística y quizás vital. Un firme convencimiento de que el flamenco es un lenguaje capaz de conversar con otras disciplinas e incorporarse en otros territorios, muchas veces inexplorados como hizo en el exitoso La gloria de mi mare. Por eso, la liberación mental y física que propone en Cuero/Cuerpo llega como un inevitable y feliz remate en su proceso de experimentación.

Aquí la bailaora construye un relato en el que los personajes masculinos del Guardián de la tradición (Manuel Cañadas) y Mefisto (Víctor Bravo) actúan como cómplices y alter ego para que ella se sumerja en el co

mplejo proceso de reconocimiento, aceptación y emancipación de las dualidades que alberga como mujer y artista. Así, La Choni se deshace de lo que la constriñe para caer en sus propias tentaciones y reivindicar, ya sin complejos, el rol que quiere ejercer desde su libertad. Planteando una temática que hemos visto en obras recientes de Isabel Bayón, Belén Maya o Rocío Molina, aunque 'La Choni' introduce como código principal el de una danza contemporánea más urbana, el clásico, la inspiración del burlesque y el flamenco como subterfugio.

La obra llega como un inevitable y feliz remate al proceso experimental de la bailaora

En este sentido, más que original, la obra –que cuenta con una envolvente, coherente y estimulante ambientación sonora a cargo de Raúl Cantizano– resulta interesante por el trabajo dramático de los propios bailaores; las sugerentes y enigmáticas coreografías, sobre todo en los pasos a dos, y algunas ideas estimulantes, como esa guajira bailada en ligueros, la pieza de la princesita y el charlestón, la farruca sobre platillos, la versión eléctrica del Benamor o ese limón orgásmico.

Es verdad que la propuesta es difícil, con mensajes demasiado reiterativos y una introducción que se hace dura y excesivamente larga. También que en lo contemporáneo echamos de menos en ella más soltura corporal. Pero, convence por su compromiso, su valentía y su credibilidad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios