No desearás al ex de tu mejor amiga
Crítica 'Pensé que iba a haber fiesta'
Pensé que iba a haber fiesta. Drama, Argentina-España, 2013, 90 min. Dirección y guión: Victoria Galardi. Fotografía: Juan Ledesma. Música: Niño Josele. Intérpretes: Elena Anaya, Valeria Bertuccelli, Fernán Mirás, Esteban Lamothe, Esteban Bigliardi, Abigail Cohen.
Una casa con piscina en un acomodado barrio residencial de Buenos Aires. Ana, una actriz de origen español (Anaya), y Lucía (Bertuccelli), madre divorciada con nueva pareja, son amigas de toda la vida: se cuentan sus cosas, sus confidencias, sus planes de futuro. La segunda se marcha unos días de vacaciones de Navidad y le ofrece a la primera quedarse a descansar en su casa cuidando de su hija adolescente. Aparece entonces el ex marido de Lucía e inopinadamente surge entre ellos una relación.
El tercer largo de Victoria Galardi, directora de la interesante Cerro Bayo, se propone como crónica distanciada y naturalista de una situación cotidiana y sus consecuencias. Una cierta sensibilidad femenina se impone en el relato, inteligentemente desprovisto de sobrecarga melodramática llegado el momento de las verdades y las revelaciones. El filme descansa esencialmente sobre la manera de filmar unas conversaciones, un espacio, la casa, una piscina y una mujer hermosa que se mueve por ella, a la espera de que la tensión acumulada tras la falta estalle en su último tramo.
Pero Pensé que iba a haber fiesta no cae por la pendiente del juicio moral o de la histeria, lo que hubiera sido el camino más fácil. Tal vez peque de todo lo contrario, a saber, de haber destensado más de la cuenta los nudos de su conflicto sobre la amistad y la traición, sobre la soledad, la inseguridad y las neuras de la mujer de mediana edad en un mundo en el que, por cierto, los hombres han quedado fuera de juego o convertidos en caricaturas.
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