EL TIEMPO
¿Hasta cuándo va a llover en Sevilla?

Efecto Pasillo: “Los momentos grises también tienen color”

IVÁN TORRES Y JAVIER MORENO | Miembros del grupo Efecto Pasillo

La banda presenta su EP ‘Oro y Diamantes’ a las puertas de su 20º aniversario

Sus integrantes reflexionan sobre la creación, la nostalgia y el vértigo de seguir siendo visibles en una industria voraz

Lela Soto: "En el cante tenemos que incluir el mundo de hoy"

Iván Torres y Javier Moreno, integrantes del grupo Efecto Pasillo, durante la entrevista / Ismael Rubio

Efecto Pasillo lleva dos décadas convirtiendo el pop en un refugio luminoso. Desde Gran Canaria, Iván Torres (voz) y Javier Moreno (batería), los dos componentes de la banda con los que mantengo esta entrevista, además de Nau Barreto (guitarra) y Arturo Sosa (bajo), han construido un cancionero que mezcla funk, reggae, rock y optimismo, con millones de oyentes y una colección de canciones que forman parte de la banda sonora de un par de generaciones. En plena gira de presentación de su EP Oro y Diamantes, el grupo afronta el umbral de su 20º aniversario reflexionando sobre el paso del tiempo, la industria, las redes, la creatividad y la contradicción de escribir canciones alegres desde un fondo lleno de dudas, que tan bien los define.

Pregunta.-Están ustedes en nuestra ciudad, pero con la sensación de que falta una fecha aquí para la presentación del disco en concierto. Más allá del placer de vernos, ¿qué les trae realmente por Sevilla ahora mismo?

Respuesta.-(Moreno) Estamos dando a conocer esta nueva tanda de canciones que componen el EP Oro y Diamantes, sobre todo el nuevo single, Buen Café. Es verdad que se han publicado las primeras fechas de la gira, pero estamos cerrando más. Seguramente estaremos en Sevilla, porque vamos a completar el tour con más conciertos y luego continuaremos con festivales. Es muy probable que pisemos Andalucía varias veces este año.

P.-Cuando salió Tabú decían ustedes que ese iba a ser el primer EP de una cadena de cuatro de ellos que saldrían durante el 25 y el inicio del 26 para compactarlo luego todo en un disco, pero veo que el plan no ha salido exactamente como lo imaginaban.

R.-(Torres) La idea es seguir. Este es el segundo EP, vamos a hacer un tercero. Pero, conocedores de cómo va la industria y escuchando también nuestros propios impulsos, creemos que con tres será suficiente. Además, se nos junta con que el próximo año será nuestro vigésimo aniversario. Estamos vislumbrando hacer un disco especial para entonces, que deje atrás esta trilogía de EPs. Quizás sea un disco doble que recoja todo este material y celebre estos 20 años de carrera.

P.-Ese EP de Tabú era también el inicio de los lanzamientos a través de su propio sello Los Reyes del Mambo. Al hilo de lo que me dice sobre cómo va la industria, ¿se han dado de bruces con la cruda realidad del negocio y eso ha cambiado la idea inicial?

R.-(Moreno) No, nada que ver. La idea que teníamos era buena y más o menos se mantiene. Es verdad que los plazos se han ampliado un poco por las colaboraciones de los dos EPs, por lo que tuvimos que adaptarnos a los tiempos de otra gente. Seguimos en el plan, pero como ahora somos independientes, podemos hacerlo de la forma que más nos convenga.

P.-¿Esa independencia les hace sentir más o menos presionados por la inmediatez del mercado? ¿Les preocupa más el algoritmo o el público real?

R.-(Torres) Estamos en un momento donde nos preocupa mucho más el público real de los conciertos. Tenemos en cuenta el algoritmo, miramos Spotify, las redes, todas las plataformas digitales. Pero con la experiencia que tenemos, nos fijamos cada vez más en qué queremos hacer. Manejamos nuestros tiempos y nos permitimos otro tipo de cosas. Llegar a los 20 años es un momento de madurez artística y también personal que nos permite verlo todo con menos inmediatez, aunque intentar combatirla es complicado en un entorno tan voraz.

En nosotros también habitan las dudas, las incertidumbres, los desamores, las tristezas”

P.-Volviendo a los EPs. ¿Tenían canciones como para ir llenando esos cuatro previstos inicialmente? ¿Cómo es actualmente su proceso creativo?

R.-(Moreno) Teníamos canciones compuestas en este tiempo. Incluso rescatamos Buen Café, que la teníamos guardada en un cajón desde hace 3 o 4 años, y le dimos una vuelta. Pero nosotros no paramos de componer, estemos de gira o no. Luego, cuando toca afrontar un álbum, componemos con más constancia. El proceso creativo de Efecto Pasillo siempre está en movimiento.

P.-Buen Café es, entonces, una canción antigua, ya con mucho trabajo detrás. ¿Qué es más difícil, empezar una canción o saber cuándo está terminada?

R.-(Torres) En mi opinión, es más difícil saber cuándo está terminada. Puedes empezar con una frase bonita, pero el proceso de ver por dónde va, si el estribillo funciona o no… al final, la canción es redonda o no lo es, desde nuestro punto de vista y el del productor. Y también está ver qué dice el público. Saber cuándo está terminada y qué lugar va a ocupar en nuestro repertorio es más complicado que empezarla.

P.-Sus canciones suelen ser luminosas, pero ¿hay más grietas de las que parece en este disco? Lo digo porque en Buen Café y en Lágrimas bajo el sol están intentando convencer de que la vida es una fiesta a alguien que no lo cree así, en Oro y Diamantes describen a alguien que es puro fake, en Qué será de mí y Cada loco con su tema expresan muchas dudas sobre vivir acomodado; en esta última incluso anhelan ustedes algo que no tienen y quieren tener: amor, una vida sin filtro…

R.-(Torres) ¡Qué buena lectura! Efecto Pasillo escribe desde la luminosidad y el entusiasmo, pero en nosotros también habitan las dudas, las incertidumbres, los desamores, las tristezas. Nos gusta tanto dar esa visión positiva y entusiasta que, a veces, nos queremos convencer a nosotros mismos de que los momentos grises también van a tener color. Seguimos escribiendo desde la luz, aunque ahora entendamos mejor la sombra. Transmitir esas dudas e incertidumbres que también palpamos en canciones luminosas es una maravilla, sobre todo para quien sabe leer entre líneas.

El grupo Efecto Pasillo al completo en una foto promocional

P.-Iván ¿Usted siente que canta mejor cuando está bien o cuando está roto?

R.-(Torres) No es que sea mejor o peor, aunque tengo que estar bien. Me gusta cantar de las dos maneras, pero el origen es distinto. Otra cosa es la creatividad. La composición es diferente cuando uno está más roto, más triste, más nostálgico, que cuando uno está con la energía muy positiva o muy habitado por ese vitalismo. Cuando estoy más triste canto más para adentro, cosas más profundas. Cuando estoy alegre, pueden salir cosas más superficiales, pero que también representan la vida. (Moreno) Yo siento que al componer me salen mejores ideas cuando estoy roto, la verdad. Cuando me siento bien, no soy tan creativo. Desde el dolor me sale más. Soy un poco dramático y llorón, así que lo saco por ahí.

P.-Aunque veo que usted también compone, Javier, pero al ser el batería vive el grupo desde otro sitio. ¿Nota que ahora tocan dejándose llevar más por el proceso emocional o con más control que al principio?

R.-(Moreno) Cuando tocamos en directo todas esas emociones salen y hay canciones que emocionan mucho y las vives como si estuviera todo pasando en ese momento. Es verdad que tienes que estar pendiente del show, de la técnica y de que salga todo bien, pero la emoción y los sentimientos que se viven sobre el escenario nunca se pierden. Los conciertos son una mezcla de ambas cosas.

P.-Al componer, ¿prefieren pensar en que el público se identifique o en sacar lo que llevan dentro, aunque sea incómodo?

R.-(Torres) Necesitamos buscar un equilibrio. Pero estamos muy acostumbrados a escribir sabiendo con qué se puede identificar la gente. Hablamos de sensaciones y emociones bastante universales. Aunque hablemos de algo concreto, los sentimientos son universales. Creo que al final todo el mundo se identifica, sobre todo porque, aunque hablemos de nostalgia, lo transmitimos con nuestra energía característica y creo que la gente, al final, se queda más con eso que con el propio mensaje.

P.-¿Hay alguna letra que haya generado debate interno dentro del grupo?

R.-(Moreno, entre risas) Siempre. Yo, como batería, tengo mucho sentido de la métrica y a veces comento cosas para que las letras suenen redondas. Pero suele ser cuestión de gustos. Hubo un tema, Mentira, del disco Barrio Las Banderas, que a nuestro bajista no le gustaba. No se sentía identificado con el mensaje y era una canción muy experimental, donde yo también tenía una parte en la que rapeaba… Pero a la gente le encantaba. Cosas que pasan.

Quedamos específicamente para grabar vídeos de cara a las redes sociales, no solo para ensayar"

P.-¿Qué les apetece decir hoy que no les apetecía decir hace veinte años?

R.-(Torres) ¡Qué jóvenes éramos! En general, el mensaje sigue siendo de agradecimiento por vivir de la música, de lo que nos gusta. Hace cinco discos quizás no vivíamos tan bien de la música, pero sí que vivíamos con mucha ilusión, como ahora. (Moreno) Siempre hemos sido bastante transparentes y no nos hemos cortado a la hora de cantar a nada que nos apeteciese. No nos hemos sentido limitados por nada y creo que nos sentimos en el mismo punto. Bueno, ahora nos permitimos cantarle un poquito más a la nostalgia, a la melancolía, que hace un tiempo pensábamos que no era importante.

P.-Eso va a ser la crisis de los 40.

R.-(Torres) Creo que esa crisis nos va a durar hasta los 60. Yo estoy todavía con la de los 20 años, imagínese… (risas generalizadas).

P.-Volviendo a la parte prosaica del negocio. ¿Se sienten cómodos con la promoción actual o sigue siendo una parte incómoda del trabajo?

R.-(Torres) Es una manera de medir; no solamente por la repercusión que pueda tener nuestro trabajo, es un termómetro también para nosotros, para ver cómo las personas que nos entrevistan, los medios de comunicación, nos perciben, sobre todo cuando se curran las entrevistas, cuando se trabaja la promoción. Mientras estemos hablando de nuestras canciones, el proyecto está vivo. Sí que cansa a veces, porque hablamos muchas veces seguidas de lo mismo, relativamente, pero siempre pienso que cuando ya no hagamos promoción, o somos Bruno Mars o Alejandro Sanz, o es que estamos muertos. Así que vamos a seguir haciendo promoción. Las redes sociales también son otro frente que ayuda mucho en eso.

Efecto Pasillo

P.-¿Qué parte del proceso de lanzar un disco les resulta más artificial?

R.-(Moreno) La creación de contenido para redes sociales. No es que sea artificial, pero cuesta más. Venimos de otra época. Ahora hay que pensar en TikTok, los reels, pensar todo el contenido, grabar el videoclip… sabes que tienes que terminar lanzando un saludo a Spotify, grabar un baile… Hay artistas a los que le sale de forma natural, pero nosotros quedamos específicamente para grabar vídeos de cara a las redes sociales, no solo para ensayar. Es lo que hay. (Torres) Sí, esa parte es un poco artificial. A mí la grabación me encanta, la composición también, compartir ideas, escuchar las nuevas mezclas; y el directo es maravilloso. Pero la maquinaria de promoción en redes es muy protocolaria.

P.-Me interesa eso que han dicho de sentirse obligado a hacer algo para las redes. ¿No creen que después de 20 años se han ganado ya el derecho a hacer lo que les dé la gana?

R.-(Moreno) Pues no, desgraciadamente no. La industria va por otro camino. La visibilidad constante es crucial. Si no estás en redes, es como si no existieras. Ahora que estamos en la independencia más o menos lo hacemos como queramos, pero cuando estábamos en Warner era aún más obligatorio; te mandaban todo el rato ejemplos de lo que otra gente hacía en TikTok, en Instagram. Tenías que entrar en ese círculo porque todas las plataformas de streaming tiran de esas redes sociales. Entonces cuanto más se vea tu vídeo en TikTok, vas a tener más streaming, las compañías van a facturar más. Al final está todo relacionado. Es un poco triste, pero es el momento que nos ha tocado.

P.-Y también después de estos 20 años. ¿Qué les asusta hoy más que cuando empezaban… y qué hay que ya no les da ningún miedo?

R.-(Torres) Me da un poco de miedo caer en el olvido, esa necesidad de estar siempre presente para seguir trabajando. Y eso se combate con las redes, con las plataformas… es la pescadilla que se muerde la cola. Si le sumas el tema de la IA, que ya hace canciones enteras… da un poco de pánico. (Moreno) La IA va a ir a más. Cuando la gente la usa solo como herramienta es muy útil, pero ya hay canciones hechas íntegramente así que suenan bien, y a mucha gente le da igual. Esa despersonalización asusta.

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