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‘Música para Hitler’: negarse a la barbarie

Carlos Hipólito y Kiti Mánver interpretan al músico Pau Casals y a su pareja, Francesca Vidal, en una obra que llega el viernes al Cartuja Center y que reflexiona sobre la valentía de estar en el lado correcto.

Interesante versión de un clásico de la novela y el cine fantástico

Kiti Mánver y Carlos Hipólito en 'Música para Hitler'. / Blanca Millez / Efe

Pau Casals (Vendrell, Tarragona, 1876 - San Juan, Puerto Rico, 1973) no sólo fue un genio del violonchelo, celebrado también en sus facetas de compositor y director de orquesta. Su solidez como músico fue de la mano del compromiso político y el rechazo a los regímenes autoritarios: se opuso al franquismo pero también se negó a actuar en la URSS, una firmeza que le valió reconocimientos como la Medalla de la Paz de la ONU y que, por lo que revela en su correspondencia, Casals sobrellevó lejos de la herocidad y cerca del agotamiento.

Música para Hitler, la obra que protagonizan Carlos Hipólito y Kiti Mánver y que llega el viernes al Cartuja Center, sitúa a este virtuoso en la encrucijada: cuando, en 1943, mientras vive aislado en Prades, en el sur de una Francia ocupada por los nazis, el virtuoso es invitado a tocar ante el Führer. A partir de ahí, los dramaturgos Yolanda García Serrano y Juan Carlos Rubio –también director del espectáculo– imaginan el abismo al que se asoma ese hombre ante las terribles consecuencias que provocará una negativa.

Hipólito encontró en Casals “un personaje apasionante, y no sólo como músico, sino como ser humano”, un perfil que encerraba “una coherencia absoluta, una valentía admirable a la hora de defender sus ideas”. El intérprete habla de un “redescubrimiento” en la preparación de su papel: “Una de las primeras reflexiones que me hice cuando me llegó el proyecto es que yo de Pau Casals conocía su grandeza como violonchelista y compositor, pero en realidad sabía poco más de quién era o en qué pensaba”, analiza Hipólito. “Me pregunté por qué, y la respuesta estuvo clara: el régimen franquista invisibilizaba a quien no se alineaba con él, y eso que aquí estamos hablando de una estrella internacional. Si esta obra sirve para que la gente se familiarice con Casals, bienvenida sea”.

Kiti Mánver, que interpreta a Francesca Vidal, pareja de Casals, percibe en esta historia un “ejemplo de que en las peores circunstancias se puede, y se debe, decir que no”, señala sobre un espectáculo que para la actriz dialoga con un presente en el que “la mentira está instalada en el mundo, y los medios de comunicación están intentando desde hace tiempo que el mal parezca el bien. Esta función, aparte de ser un texto bellísimo, sirve para que el público entienda que permanecer impasible ante la injusticia no debería ser una opción”.

Pese a la veteranía, Mánver e Hipólito manifiestan su sorpresa ante la reacción que genera en el público Música para Hitler. Quizás porque los espectadores se sienten interpelados, “en el patio de butacas se produce una emoción sobrecogedora. Sentimos que la gente quiere a los personajes”, apunta Hipólito, un actor que forma parte de la memoria sentimental de un país gracias a Cuéntame cómo pasó y que ha asentado su prestigio con su participación en un sinfín de clásicos y en las versiones de Arte, de Yasmina Reza, o Todos eran mis hijos, de Arthur Miller.

“Hoy la mentira está instalada en el mundo y el mal se nos vende como bien”, dice Mánver

A Hipólito, que observó a Casals en vídeos sin sonido para capturar sus gestos, le importa más “la verdad del texto escrito, las pistas que hay ahí” antes que una posible imitación. También tiene por costumbre, como le reveló a Cayetana Guillén Cuervo en una entrevista reciente, ahondar en la infancia de sus personajes. “Desde siempre me ha servido, porque creo que los seres humanos somos en general fruto del niño que fuimos. Las cosas que nos pasan en la infancia determinan nuestro carácter, nuestras virtudes, nuestra manera de ser”, argumenta el madrileño. “En un momento de la obra se cuenta que a Casals le regaló su padre un violonchelo cuando tenía diez años. Imagino que de pequeño fue querido, apoyado, que estuvo rodeado de amor, y que eso le dio la seguridad para convertirse en el ser humano coherente que fue luego”.

Música para Hitler, en cuyo reparto también aparecen Dani Muriel y Marta Velilla, afianza la larga colaboración de Kiti Mánver con Juan Carlos Rubio, con quien ha emprendido proyectos tan dispares como el musical Esta noche no estoy para nadie, el drama Las heridas del viento o la comedia dramática El inconveniente. “¡Le debo tanto!”, exclama Mánver. “Creo que este es el décimo montaje que hacemos juntos, y, no nos engañemos, las actrices lo tenemos más difícil cuando llegamos a cierta edad”, lamenta la malagueña, que sin embargo sigue muy solicitada en películas como Mamacruz o la serie Dos tumbas. “Pero lo bonito es que me embarca en aventuras muy distintas, hasta me dio un papel de hombre [en Las heridas del viento]. Juan Carlos es como yo concibo a una persona del teatro: alguien que toca muchas teclas de lo que le pasa al ser humano en el mundo”.

Este espectáculo también supone otro emocionante reencuentro: Mánver e Hipólito se conocieron en 1982, en una versión de los Seis personajes en busca de autor de Pirandello que firmaba Miguel Narros. “Y después nos embarcamos en una productora, y nos curtimos en una gira”, recuerda la primera. “Tanto Kiti como yo”, resume el segundo, “hemos tenido mucha suerte, aunque tampoco hemos escatimado ninguno de los dos el esfuerzo. Quién les iba a decir a esos dos chavalines que cuarenta años después iban a seguir con el mismo entusiasmo, porque en ese sentido Kiti y yo no hemos cambiado”, concluye Hipólito. Mánver lo suscribe: “En el escenario se nota que esto nos encanta: sentimos de forma parecida”.

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