Los toros salmantinos provocan un encierro rápido, peligroso y con numerosas caídas
Con menos corredores, en la carrera resultó herido un mozo de una cornada en el brazo
Los toros de la ganadería El Pilar protagonizaron ayer el séptimo encierro de los Sanfermines, una carrera muy rápida que provocó mucho peligro y numerosas caídas entre los mozos.
Los morlacos completaron el recorrido en 2 minutos y 14 segundos, la carrera más precipitada de las fiestas. El encierro dejó un herido por asta de toro en el brazo y otros dos mozos heridos por traumatismos.
El encierro tuvo una menor afluencia de corredores que en días anteriores. Desde el primer momento de la carrera, en la Cuesta de Santo Domingo, la manada salió muy estirada, encabezada por los cabestros. Un toro colorado se adelantó al llegar al Ayuntamiento y creó momentos de mucho peligro.
A gran velocidad, este astado enfiló la calle Estafeta seguido por uno de sus hermanos, negro, y provocaron los momentos de más peligrosos y emocionantes. En este tramo se registraron bonitas carreras por parte de los mozos, aunque también se vieron numerosas caídas.
En la calle Estafeta uno de los corredores quedó atrapado entre las astas del toro colorado, pero finalmente pudo salir sin ser cogido y sin caerse. Al final de esta calle el toro colorado resbaló y el negro siguió solo su camino hasta la plaza de toros.
Antes de acceder al coso se produjeron numerosos tropezones y también se cayó el toro que encabezaba el encierro, que quedó tendido en la arena durante algunos segundos. Este morlaco se unió posteriormente al paso de sus hermanos en la entrada a la plaza y fueron hasta chiqueros sin provocar peligro.
Hoy a medianoche, con el canto del tradicional ¡Pobre de mí! frente a las Casas Consistoriales finalizarán las 204 horas de fiesta ininterrumpida que han llenado la capital navarra durante los nueve días que ha durado la feria de San Fermín.
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