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Análisis

joaquín Aurioles

¿Aguantará la economía andaluza?

Los presupuestos andaluces pronostican un crecimiento del 2,1% para 2019 y la creación de 60.000 empleos. Llevábamos cuatro años creciendo menos que la economía española y dos lidiando con la crisis del comercio internacional y la pérdida de impulso de la economía europea, así que la previsión de crecimiento de la Junta venía a coincidir en su prudencia con la que en febrero hacía el Observatorio Económico de Andalucía, pero era más conservadora que la de BBVA Research (2,3%). Por su parte, Analistas Económicos de Andalucía elevaba en julio su previsión para 2019 hasta el 2,4%, la misma que la del Banco de España para la economía española al inicio del verano.

El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) acaba de publicar que la economía andaluza habría crecido un 2,5% en tasa interanual durante el segundo trimestre del año, insinuando que estamos resistiendo mucho mejor de lo esperado las tempestades que nos llegan de fuera. De momento, los más optimistas parecen los más certeros y se da por hecho que la Junta corregirá al alza, al menos en tres décimas, sus propias previsiones. También cabe esperar que en 2020 se recupere el nivel de empleo de finales de 2007, el más alto de la historia, y que la tasa de paro vuelva a situarse por debajo del 20%.

El dato de IECA también indica que, por primera vez desde 2014, la economía andaluza podría terminar el año convergiendo con la española. En efecto, si la temporada turística no es tan adversa como se temía durante el primer trimestre, podríamos estar el final de un largo periodo de divergencia entre Andalucía y España (2005 a 2018), en el que el PIB per cápita andaluz se habría distanciado 2,6 puntos respecto del español.

Las mayores amenazas vienen de fuera. Al Brexit, al hundimiento del comercio internacional y a las crisis en Alemania e Italia, hay que añadir ahora la transformación en guerra de divisas de lo que hasta ahora había sido sólo un conflicto comercial entre China y Estados Unidos.

La apreciación del euro dificultaría la recuperación de las exportaciones alemanas y la contribución del sector exterior al crecimiento en España y Andalucía. A pesar de todo, en los datos que acabamos de conocer de la economía andaluza se aprecia que la aportación exterior al crecimiento ha sido positiva durante el último año (siete décimas), gracias a que se mantiene, aunque con dificultad, el esfuerzo exportador, mientras que se contraen las importaciones.

La principal amenaza interna es la inestabilidad política y sus efectos sobre la formación de expectativas empresariales. Especialmente por la información contradictoria sobre la futura fiscalidad de las empresas y el cumplimiento de los objetivos de déficit.

A favor siguen jugando dos actores principales. Uno es el precio del petróleo en el entorno de los 60 dólares por barril y con un dólar al a baja. El otro es el mantenimiento de los impulsos monetarios mientras dure la guerra de divisas y en Alemania no aparezcan señales de recuperación. La incógnita es si Andalucía conseguirá resistir tantos inconvenientes y mantenerse en tasas de crecimiento compatibles con la creación de empleo.

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