Análisis

Juan Pinto

Más hambre, más impulso… más Betis

El Betis tiene plantilla suficiente para estar arriba y pelear por cotas más altas

La exhibición del Betis en el Camp Nou dejó varias reflexiones. La primera de ellas es la extraordinaria plantilla que tiene el conjunto de Heliópolis. William Carvalho, Lo Celso, Júnior, Guardado, Bartra, Sidnei, Canales, Tello… Futbolistas de mucha calidad, y también algo clave de cara al futuro: la revalorización de muchos de ellos. Tienen los verdiblancos mimbres de mucho nivel (quizá falte alguno de más potencial arriba) para estar en la clasificación en puestos más altos que el actual, peleando por estar como mínimo en zona de Liga Europa y dar toda la guerra posible en los puestos de Champions dentro de una Liga rarita que está para ir a por todas. Y a eso unirle el pelear por tocar plata, tanto en Europa como en la Copa del Rey. Exigencia máxima porque hay elementos futbolísticos para exigirle a este Betis.

La segunda reflexión invita a destacar la personalidad que mostró el Betis ante el Barcelona. El equipo verdiblanco, de la mano de Quique Setién, tiene una idea de juego definida. Reconocimiento a su trabajo y mérito. El cuadro heliopolitano es un equipo reconocible que se identifica con la filosofía de su entrenador. Y la prueba son los triunfos en la Ciudad Condal, Milán, el año pasado en el Santiago Bernabéu, los derbis… Pero algo falla cuando aparecen en escena el Valladolid, Getafe, Levante, Celta… Y ahí da la cara la inflexibilidad de la idea del técnico cántabro: la necesidad de tener ante estos equipos un plan B, cambiar el dibujo para no ser previsible, reaccionar a los cambios del rival… ¿Por qué? Porque tiene mimbres para poder hacer eso y no aprovecharlos sería perder una oportunidad histórica de crecimiento en Heliópolis.

La tercera reflexión, para finalizar, conduce al camino de reconocer lo bueno y criticar (de forma constructiva) lo malo para mejorar. Y así lo entienden cada vez más béticos. Ese beticismo que sabe darle su sitio a su entrenador en triunfos como ante el Barcelona como abroncarlo con razón por la metedura de pata en la previa ante el Milan. Ese beticismo que apoya siempre durante los partidos y que muestra runrún (síntoma de ambición) cuando no le satisface lo que observa en la hierba. Porque el beticismo sigue creyendo en su equipo y le exige y aprieta cuando ve algo que no le gusta (eso es el Manquepierda) porque entiende que el Betis actual tiene la oportunidad para crecer. ¿O acaso el bético crítico no se alegra y disfruta de triunfos como el logrado por su equipo ante el Barcelona? ¿Tan difícil sigue siendo entender que exigir y criticar no está reñido con la fidelidad? Villarreal, próxima parada del Betis para intentar refrendar el partidazo de Barcelona. El camino continúa…

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