El parqué
Escasos movimientos
El 15 de diciembre de 2021, el Euríbor a doce meses -el más utilizado como referencia para préstamos y créditos- emprendió una escalada, pasando del -0,5% que marcó ese día hasta el 2,6% con el que está cotizando últimamente. El fuerte ascenso que está experimentando este indicador es de la máxima trascendencia porque afecta a las hipotecas firmadas a tipo variable en un contexto en el que la imparable inflación está achicando la renta disponible real de los hogares. ¿Hasta dónde llegará el Euríbor?, ¿qué puede hacerse?
El impacto de esta vertiginosa escalada es muy relevante. Por ejemplo, una hipoteca media de 150.000 euros, concedida a un plazo de 25 años y con un diferencial del 1% sobre el Euríbor, sufrirá un aumento si se renueva en estas fechas de 232 euros al mes (2.800 al año). Estas revisiones van afectando progresivamente a los cuatro millones de hipotecas firmadas a tipo variable, siendo las más perjudicadas el 25% de ellas, las que se han concedido en los últimos cinco años, en las que no se ha pagado suficiente principal y los intereses que devengan son muy importantes. También, la preocupación se centra en todas aquellas que soportan familias con baja renta, y que se ven agobiadas por el incremento simultáneo de los alimentos, la energía y de la cuota hipotecaria.
La incógnita es hasta cuándo este indicador seguirá con esta escalada. La incertidumbre es muy alta, ya que su evolución dependerá directamente de las subidas de los tipos oficiales por parte del Banco Central Europeo, que a su vez irán ligadas al comportamiento de la inflación. Los expertos apuntan a que la curva futura podría cerrar el año cerca del 3% y estaría en ese entorno en 2023.
Ante este escenario, muchos hipotecados se plantean renegociar su hipoteca y convertirla a tipo fijo, pero hay que advertir que esta actuación será conveniente sólo en función del momento particular de la vida de la hipoteca y de los gastos que este cambio conlleve. También debería sopesarse con cuidado porque los tipos fijos también se han elevado, ya rondan el 3%, y este repunte del Euríbor puede ser algo temporal y no hay que descartar que a medio plazo pueda iniciar un descenso.
Otra de las medidas que los hipotecados -los que pueden permitírselo- valoran es acudir a una amortización anticipada. Tampoco esto es una opción óptima con carácter generalizado: es más efectiva en los primeros años de vida de la hipoteca; puede con conllevar el pago de una comisión; y hay que procurar no perder beneficio fiscal -si se tiene derecho a desgravación por compra de vivienda habitual- por superar los topes máximos a aplicar anualmente.
Por último, ante la presión de la ministra Nadia Calviño, también desde el sector bancario se están debatiendo medidas. Apuestan por analizar los casos particulares de esa situación y aplicar moratorias, es decir, congelar la amortización del capital y aplicar sólo intereses. De todas formas, la ley hipotecaria actual y el Código de Buenas Prácticas bancarias ya contemplan que, si el Euríbor se dispara y hay familias en riesgo de impago, el banco les debe proponer alternativas como pagar menos cuota mensual, alargar el préstamo o una modificación de sus condiciones.
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