Análisis

Rogelio velasco

El efecto Amazon sobre el comercio tradicional

Estos días, el gigante del comercio electrónico Amazon, ha anunciado que duplicará su plantilla en España al finalizar este año. En 2017 contaba con 1.600 empleados y terminará con 3.200. Además de los grandes centros logísticos en Madrid y Barcelona -y otros de menor tamaño, como el de Sevilla- la empresa de Seattle cuenta con centros de I+D en Madrid y Barcelona, que prestan servicios al resto de países europeos. La inversión realizada en nuestro país supera los 1.100 millones de euros. Y las expectativas que ha comunicado la empresa, son de continua expansión durante los próximos años, no sólo en tareas de reparto a domicilio, sino también contratando a científicos e ingenieros.

Las innovaciones científicas y tecnológicas no pueden detenerse. En el caso del comercio electrónico, tanto para grandes empresas como Amazon como en otras más pequeñas, los beneficios para los consumidores y empresas se están materializando en las posibilidades de elección entre miles de productos, a precios muy competitivos, que adquirimos desde nuestros hogares y que en dos horas nos entregan.

La transparencia que permite la tecnología, ayuda a la toma de decisiones más racionales, en menos tiempo.

Pero la otra cara de la moneda de esta expansión del comercio electrónico, reside en los efectos negativos que depara sobre el comercio tradicional. Y no sólo sobre los pequeños comercios de barrio. También los grandes almacenes están sintiendo la fuerte competencia de Amazon y otros nuevos jugadores.

En España, en el sector de la moda, los jugadores puramente online -Amazon, Privalia, Zalando, etc.- acaparan el 57% del mercado on line, frente al 43% de los jugadores tradicionales -Zara, H&M, Primark, etc.- a pesar del enorme poder de mercado de estos últimos.

El volumen de comercio electrónico en España alcanzó, incluyendo todos los sectores, los 30.000 millones de euros en 2017, cifra que será ampliamente superada en el presente ejercicio al estar creciendo a un ritmo anual superior al 20%. El nuevo canal de compras, está generando, igualmente, un déficit exterior anual de unos 8.000 millones, al ser mucho mayores las compras por españoles en webs extranjeras que lo que los extranjeros compran en webs situadas en España.

Si las consecuencias de este "efecto Amazon" sobre los grandes comercios tradicionales tipo Zara o El Corte Inglés, están siendo muy elevadas, sobre los comercios pequeños serán aún peores, porque estos carecen de los recursos para combatir esa competencia. Amazon trabaja con unos márgenes muy reducidos -en muchos casos con pérdidas- porque la política de la empresa es crecer a toda costa. Esta política es conocida por el mercado y se lo permite. Los accionistas todavía no han percibido dividendos y creen en esa política de crecimiento. En consecuencia, esto no ejerce efectos negativos en la cotización de sus acciones.

Muchas empresas pequeñas están desapareciendo. Tienen que asociarse entre ellas y apoyarse en nuevas startups que justamente han nacido para mejorar su competitividad, creando las páginas web, prestando el servicio de entrega a domicilio al cliente etc. Si no lo hacen, veremos de manera creciente locales comerciales vacíos a gran escala. Un aviso también para los promotores inmobiliarios.

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