Desde mi córner
Luis Carlos Peris
Víctima de un monólogo insultante
Todo fue demasiado desigual y lo peor es que eso ocurrió de campana a campana, de principio a fin a través de un insultante monólogo en el que sólo hablaba el Atlético de Madrid. Fue como ponerle una mullida alfombra a un rival escandalosamente superior para que el Betis viese la cara más cruda, la realidad en estado puro, sin nada que jugase a su favor.
Y es que la sensación de inferior no pudo el Betis despojársela en ningún momento. La debacle se inició mediante un error ya crónico en el sistema defensivo bético, en un lance a pelota parada cuando sólo se habían jugado doce mimutos. Fue esa la espita por donde empezó a fluir un fútbol preciso y precioso gracias a haberse hecho con el campo y con el balón.
Una preciosa rosca de Abde pudo haber abierto el marcador y quizás estaríamos hablando de otra cosa. No cristalizó y la maquinaria colchonera se convirtió en apisonadora que laminó a la tropa verdiblanca. Y los goles fueron cayendo como puñaladas a un Betis que se llevó la mayor humillación sufrida en esta época dorada, quizá la más dorada de su centenaria historia.
Al final la cascada de goles se paró en el repóquer y lo peor es que la sensación fue de una goleada justa y hasta algo corta. No hubo partido sino monólogo, insultante monólogo que cogió de sorpresa al mundo entero. Extraordinario equipo el del Cholo y el domingo nuevamente cara a cara, que si no quieres caldo, amigo, dos tazas.
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