Sí a todas las proposiciones indecentes
Como vuela el abejorro
Se cumplen diez años desde que Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), cambió el curso de la Gran Crisis financiera e inmobiliaria. He oído contar a Luis de Guindos, entonces ministro de Economía, los sudores que le entraban cuando con un Gobierno de mayoría absoluta, conservador, haciendo las reformas que le exigían y subiendo impuestos, no conseguían inspirar confianza, al contrario, el diferencial de lo que pagaba España por su deuda a diez años se puso a siete puntos porcentuales de la alemana, y sólo tras las palabras de Draghi -"haremos todo lo necesario", añadiendo "y créanme, será suficiente"- la deuda española llegaría a un solo punto. Draghi dejó claro que no venía a vender nada sino a expresar de una forma cándida y precisa su propósito, que era comprar en algún momento deuda pública y privada con sus depósitos y reservas; hablaba en Londres a un auditorio que sabía de lo que iba, y no esperaron al final de la conferencia para correr a comprar deuda -provocando que bajara el tipo de interés-; hicieron bien porque el balance del BCE pasó de 1 a 4,7 millones de millones de euros, y en los dos últimos años a 8,6, cobró 0,5% por los depósitos y puso tipos en negativo.
Estos días hemos tenido en la Facultad de Económicas a José Manuel González-Páramo, que hace diez años, desde su puesto en la ejecutiva del BCE, nos explicaba con su proverbial claridad, en la Cámara de Comercio de Málaga, lo que estaba ocurriendo, y ahora cómo la situación tiene también el riesgo de que la deuda de los países del área del euro pague intereses dispares. No es preocupante que el líder de la oposición en España confunda el tipo de interés que pagamos con el diferencial con Alemania, puesto que no influye para nada en el hecho de que este diferencial siga en 1,2 puntos, fruto de la confianza en España y en que el BCE evite la especulación. El profesor Pablo Fernández y su equipo del IESE confirma en su valiosísima encuesta sobre primas de riesgo -en la que participio- que, si bien el diferencial de España sube en los últimos años, se mantiene en el entorno que decimos.
En sus palabras del 19 de julio de 2012 señaló Draghi dos cosas peculiares; una, que se minusvalora la fuerza política de la Unión Europea, y el enorme capital invertido en cohesión social; y la otra es una pintoresca comparación del área del euro con un abejorro. Fue el entomólogo August Magnan quién popularizó la idea de que un insecto tan pesado y con alas tan pequeñas aerodinámicamente es imposible que vuele, pero es un ejemplo el suyo de lógica lineal deficiente, sobre si algo es posible o no sin profundizar en la complejidad de las cosas, ya que el abejorro aletea de manera diferente a la convencional, y crea con sus alitas bajas presiones en torno a él, lo que le sostiene en el aire, y luego se las apaña para moverse. De la misma manera, para comprender por qué funcionamos en Europa, en España, hay que considerar que, sin la cohesión social de los ERE, ERTE, créditos a empresas, a la energía, reforma laboral, vivienda, acuerdos controvertidos con unos y con otros buscando algo de paz, más allá de anécdotas y espantos que no llegan a ser reales, este gran abejorro pese a tenerlo todo en contra sigue volando.
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