Aplausos al 'Mesías participativo'

Que la cultura lo es más cuanto menos la disfruten es una mentira urdida por la pedantería

20 de diciembre 2017 - 02:33

Ayer y hoy se vuelve a interpretar en el Maestranza El Mesías participativo. La ROSS, el Coro de la Comunidad de Madrid, cuatro solistas y 411 aficionados pertenecientes a 13 coros andaluces disfrutarán y harán disfrutar a quienes asistan a los dos conciertos gracias a una estupenda iniciativa de la Obra Social La Caixa y la ROSS que tiene un grato perfume anglosajón. Muchas veces nos ponemos demasiado rígidos y solemnes cuando se trata de cultura, en vez de limitarnos a disfrutarla con naturalidad. Y, ojo, esto nada tiene que ver con esas estupideces de moda en las que parece obligado hacer el tonto o el gamberro para divulgar el arte o la música. Se trata de gozar participando, de disfrutar formando comunidad oyente. Y de divertirse. Hay quien considera que la cultura lo es más cuanto menos la disfruten, que es mejor cuanto más torturante y amarga sea, que tiene más valor cuanto más indescifrable sea para la mayoría. Es una mentira urdida por esa forma de racismo, clasismo o xenofobia cultural que es la pedantería. En el caso de Händel, que fue tan gran músico como avispado empresario, y de El Mesías, que desde su estreno gozó de un enorme éxito popular, esta mentira lo es más que nunca.

Percibo un perfume anglosajón en este concierto participativo porque la primera vez que viajé a Londres -¡hace tantos años que los Beatles acaban de separarse!- y asistí a una comedia musical me quedé patitieso cuando al final se interpretaron sus números más famosos con el público coreándolos y tocando las palmas. ¡Es que era música popular!, me dirá el pedante de guardia. Pues no, señor mío. También asistí a los Proms del Royal Albert Hall, en los que se interpreta música sin apellidos -clásica, contemporánea, de cine, musicales, pop sinfónico, arias de óperas- para disfrute de un público multitudinario que a veces participa con palmas o coreando las canciones. Es famoso su cierre de temporada en septiembre con el público cantando Rule Britannia, el himno nacional -lagrimones gordos anglófilos cayéndome por las mejillas- y una canción popular escocesa. ¡Y esto sucede todos los veranos londinenses desde que el empresario Robert Newman (que se enorgullecía diciendo: "He encontrado un público popular para la música clásica y moderna") y el director de orquesta Henry J. Wood los crearon en el verano de 1895. Este es el espíritu que late en El Mesías participativo.

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