La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Delicadezas conventuales en el Alcázar

Casi ocho lustros ya de una iniciativa afortunada, la de que las monjas sacasen sus dulces al mundo en este tiempo de Adviento. La cosa fue que las yemas no viviesen sólo tras la celosía de San Leandro ni que para redondear la faena gastronómica con fruta escarchada hubiese que ser un iniciado y saber que se hallaban en Santa Paula. Los conventos sacan sus delicadezas a la calle y mañana se abre en el Alcázar la trigesimonovena edición de esta alacena de las monjas que tan bien cantó Carlos Cano. Pastelillos de toronja y dulce de leche frita / se dice que fue la Virgen / que en sueños se apareció a la madre superiora / Medio kilo azúcar blanca... Así cantaba el inolvidable trovador granadino esto que las monjas hacen en sus clausuras y que así salen al mundo, pues aunque el buen dulce en el arca se vende, mejor así.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios