Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
MUY pocos han comprado el nuevo modelo de financiación que propone María Jesús Montero. Apenas Cataluña (no toda) y algunos pedagogos y periodistas muy vanguardistas. El “no” más doloroso para la ministra de Hacienda y candidata andaluza se ha producido en la última reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera. Todas las autonomías menos la nororiental se han opuesto a las pretensiones de Montero, incluyendo Asturias y Castilla León, las dos del régimen común en las que aún gobierna el PSOE. Olvídense de cuentas y de fondos contra el cambio climático, lo que nadie con un poco de sentido constitucional está dispuesto a comprar es esa ordinariez de la ordinalidad de facto, que no de iure (por ahora). Es decir, que el nacionalismo catalán vuelva a dejar su huella supremacista en todo un señor sistema de financiación autonómica. Y ya sabemos que González y Aznar hacían manitas con Pujol, pero eran tiempos en los que todavía se podía mantener una cierta inocencia respecto a las verdaderas intenciones del soberanismo cuatribarrado.
La soledad del Gobierno en esta cuestión es una consecuencia lógica de su política. No se puede pretender negociar las líneas maestras del sistema con un solo agente (Cataluña) y aspirar a que el resto te lo apruebe al día siguiente. Más que falta de conocimientos de política fiscal (no dudamos de la profesionalidad de los técnicos de Hacienda) lo que ha mostrado Montero es una falta de entendimiento del alma humana.
El Gobierno llegó a la conclusión hace tiempo de que todas las cesiones al nacionalismo catalán serán perdonadas en el juicio final de las elecciones. Da igual que cambien el código penal según las exigencias del independentismo, que amnistíen a delincuentes que alardean de su delito, que compren su relato sobre el 1-O o que monten una financiación al gusto de Oriol Junqueras... Al final, la Ley D’Hondt proveerá. Esta teoría puede servir para ganar elecciones, pero no para gobernar.
Para un Ejecutivo que introdujo en el léxico político la palabra cogobernanza y que considera a España un estado plurinacional este rechazo de las regiones a su propuesta de financiación debería ser un rejón de muerte. No lo será, pero se volverá a poner en evidencia que nos gobierna un zombi y que su segunda, María Jesús Montero, respecto a sus aspiraciones en Andalucía, debe ir asimilando la famosa inscripción en la puerta del Infierno de Dante: “Abandonad toda esperanza”.
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