Fíense de quien rectifica

La conciencia medioambiental de Juanma Moreno es sincera, debía saber que lo de Doñana no era del todo correcto

Juanma Moreno y Teresa Ribera, en el Palacio de San Telmo.
Juanma Moreno y Teresa Ribera, en el Palacio de San Telmo. / Juan Carlos Muñoz

05 de octubre 2023 - 04:00

LAS ventanas de San Telmo se abrieron tras responder a la llamada, Teresa Ribera le ofreció a Juanma Moreno una oportunidad para reconducir el conflicto de los riegos de Doñana y el presidente no la dejó pasar. El acuerdo aún está verde, los agricultores que iban a salir beneficiados aún no saben si fiarse, pero el presidente de la Junta ha dado un paso que es casi definitivo: congelar el proyecto de ley cuando sólo quedaba una semana para su aprobación.

Una rectificación de tal tamaño es digna de elogio, a un líder que cuenta con una mayoría absolutísima de 58 parlamentarios en la Cámara andaluza le hubiese bastado con aprobarla y que fuese el Gobierno de la nación el que llevase la ley al Tribunal Constitucional y asumiese el coste de la paralización. Después de haberse comprometido durante años con los agricultores, con los alcaldes y con Vox, no ha debido ser fácil.

Doñana no le ha acarreado ningún coste electoral al PP, en Huelva ya gobierna hasta en la diputación, pero la marca de Juanma Moreno, la que él está construyendo, había salido dañada. Es un producto trasversal, para toda la familia, no hace daño. Es justo lo contrario que su compañera Isabel Díaz Ayuso, que se crece con la polarización, se alimenta de la bronca, de eso que ahora se llama guerra cultural. La conciencia medioambiental del presidente de la Junta está por encima de la de su partido, es sincera, por eso debía saber que lo de Doñana no era correcto del todo.

La ministra Teresa Ribera le ofreció hace tres semanas una posibilidad para rectificar el error, y la ha sabido aprovechar. Todos los argumentos que el Gobierno andaluz ha ido fabricando durante esos meses para justificar la recalificación de los terrenos caían tan pronto como se fabricaban nuevas razones. El consejero de Medio Ambiente se ha llevado un año hipotecado con la herencia de la que otros compañeros se deshicieron con el cambio de legislatura.

Cabría preguntarse qué hubiera pasado con la ley si Alberto Núñez Feijóo y Vox hubiesen sumado una mayoría absoluta el pasado 23 de julio, pero no tardaríamos mucho en responder: con esa alianza, se habrían recalificado los suelos y estaríamos a la espera de un varapalo de la Unesco y de otra denuncia de la Comisión Europea ante el tribunal comunitario. Nuevos argumentos para el partido de la antiglobalización.

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