Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Inmolación
LA Junta de Andalucía se dispone a reinterpretar el artículo 45 del Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA) en la línea de facilitar la reactivación del sector de la construcción, la gran bolsa de empleo que tenía la comunidad autónoma hasta el estallido de la crisis y la burbuja inmobiliaria. Desde 2007 se han perdido 400.000 empleos en este sector, al que la presidenta de la Junta se ha referido en varias ocasiones como uno de los ejes estratégicos de la recuperación de la economía andaluza. La rectificación de la Junta sobre el POTA es parcial. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio considera que se trata de un instrumento vital y piedra angular de su política urbanística, pero acepta que se flexibilice su aplicación en un aspecto importante: los límites impuestos al crecimiento urbanístico de los municipios, fijados por dicha norma en el 30% de aumento de la población y el 40% de la ocupación del suelo local. A partir de la nueva instrucción, se podrán autorizar en casos "justificados y excepcionales" crecimientos situados por encima de dichos parámetros, que dejan de ser inconmovibles. Dos son los puntos susceptibles de ser interpretados con flexibilidad. Por un lado, no se computarán ni en población ni en ocupación de suelo aquellos sectores urbanizables con proyectos ya aprobados que, por la crisis y la falta de crédito, no han podido ser desarrollados por sus promotores. Al descontarse estos proyectos se podrán autorizar otros sin incumplir los dos criterios vigentes en aumento de población y de suelo ocupado. Por otro, los suelos urbanos no consolidados dejarán de sumarse en el cómputo del incremento de población. La reinterpretación del controvertido artículo 45 del POTA ha sido vista por el Partido Popular como una auténtica rectificación de la política urbanística de la Junta que, por su parte, niega que vaya a producirse una derogación del planeamiento, que solamente afectará a estos dos aspectos parciales, sin negar el contenido esencial del POTA como mecanismo de control de un urbanismo salvaje y poco respetuoso con el patrimonio y la sostenibilidad. Polémicas aparte, la realidad de este cambio en la aplicación de la normativa en vigor viene a flexibilizar la actividad inversora y promotora en el sector de la construcción y ha sido bien recibida por los empresarios afectados, que encuentran así una rendija para su actuación tras varios años de corsé legislativo y falta de impulso del demonizado ladrillo. La construcción no puede ser abandonada así como así y necesita de éste y otros incentivos, compatibles con la vigilancia estricta contra los excesos de un pasado demasiado reciente.
También te puede interesar
Lo último