La ciudad y los días

carlos / colón

Fundido en negro (1)

AGOSTO de 1928. Antonio, un niño de siete años, se despierta de madrugada y se asoma a la ventana abierta al fresco de una noche de verano en un piso alto de la calle Orfila, atraído por el bullicio y las luces. El padre, que le ha oído, se levanta y se acoda junto a él en la ventana. -"¿Qué son esas luces?". -"La Campana y la calle Sierpes, que nunca duermen". Fundido en negro. Cualquier día de 1929: el padre le dice que, junto a otros socios del Mercantil, han hecho una donación para el nuevo manto que Juan Manuel está bordando para la Virgen de la Esperanza. Fundido en negro. Mayo de 1931. Pasan gentes arrastrando imágenes de santos, furcias bailando con casullas puestas, otros haciendo como que beben en cálices y copones: han quemado la capillita de San José y el Buen Suceso. Fundido en negro. Diciembre de 1931. El padre lleva a sus hijos, Concha y Antonio, para que vean el recién reformado teatro Reina Mercedes, que se va a volver a inaugurar como Coliseo España. En el bajo comercial está tendida una pancarta: "Local adquirido por don Fortunato Colón Montero para sus representaciones de automóviles". Octubre de 1932. Un jovencito con gafas de concha, muy dado a la lectura, que se escapaba a la azotea para leer tendido sobre el pretil los Episodios nacionales, inicia su primer curso en el Instituto Escuela de Sevilla, bajo la disciplina de don Juan de Mata Carriazo, don José Llavador, don Alfredo Malo Zarco, doña Carmen Martínez Sancho y maese Farfán, el del paso del Calvario, que enseñaba manualidades y les daba papirotazos a los niños ante el enfado que de don Juan de Mata, que le decía: "¡Señor Farfán, son alumnos, no aprendices de su taller!". Fundido en negro. Julio de 1936. Ahora viven en la calle Zaragoza. Todas las contraventanas están cerradas. Se oyen tiros. Se huele el fuego de algunas casas de la calle San Pablo. Don Fortunato es un republicano moderado. Hay miedo. Fundido en negro. Un anochecer de 1941. Don Fortunato está enfermo y se ha arruinado. Antonio tiene 20 años. Hace el servicio en Tablada. Algunas noches tienen para cenar el chusco que se trae del cuartel y una lata de sardinas. Se asoma a la ventana, frente a los leones de la Escuela de Artes y Oficios. Llovizna sobre los adoquines de la calle estrecha y mal alumbrada. Franco ganó. Hitler conquista Europa. Antonio tiene en ese momento la sensación de que no hay mañana. Continuará.

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