Visto y oído

Antonio / Sempere

Gafapastas

LAS cosas de palacio van despacio. Y el nuevo concurso Gafapastas, que esperábamos como agua de mayo en invierno, a este paso llegará cuando la primavera llame a las puertas y con las noches bien crecidas de luz. No es Gafapastas un concurso cualquiera. Pasará a los anales por ser el primero presentado por Juanra Bonet. Y un poco de Juanra, ya se sabe, es mucho.

Además, se trata del primer concurso creado para La 2 desde hace muchísimos años. Mientras Saber y ganar ha permanecido impasible en las sobremesas desde hace catorce años, plantando cara con autoridad a los informativos, arañándoles un millón y medio de seguidores, la franja de las nueve de la noche, que siempre fue muy concursera, quedó desmantelada hace más de una década. Y hasta hoy. Atrás quedaron los tiempos del Lingo de Ramoncín; de Enredados con Pilar Socorro involucrándonos en las por aquel entonces nuevas bondades de Internet; de Quatro con Paco Vegara, mi preferido (todavía no han sido superadas sus disquisiciones, fuera de guión, sobre cuestiones domésticas, preguntándose a continuación: ¿pero qué le importará a España lo que hace o deja de hacer mi hermana?). Cultura tipo Trivial, en suma, envuelta en sonrisas para servir a la hora de la cena.

Renovado para culturetas del nuevo milenio, Gafapastas, desde su título, va dirigido a un perfil de espectadores que, mayoritariamente, ha abandonado el medio televisivo por otras pantallas. Merecerá la pena estar atentos a lo que da de sí el nuevo programa de Juanra Bonet. Hace tiempo que me corté la coleta como concursante, pero mi devoción por este formato permanece. Tanto, que aliento a mis alumnos a que concursen. Algunos lo harán. Cosas del relevo generacional.

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