Cuchillo sin filo

Francisco Correal

fcorreal@diariodesevilla.es

Kafkiano

Ya dijo Guerra que reunirse con los independentistas era como si en 1981 se recibiera a Tejero y Armada

Ea, pues se ha cumplido la profecía que en forma de inteligente metáfora anunció Alfonso Guerra. El presidente del Gobierno se reúne hoy con ese anfibio de Armada y Tejero llamado Quim Torra. Finalmente, los temores no se disiparon y el representante del Ejecutivo, que prometió velar por el cumplimiento de la Constitución, se va a reunir con el representante de los nuevos golpistas. En la hemeroteca encontré una entrevista que le hice a Guerra y se publicó en El Correo de Andalucía el 11 de marzo de 1981, dos semanas después del 23-F del que el decano de los diputados fue testigo de excepción.

En esa entrevista Guerra decía que había pasado más miedo con Kafka que con Tejero, quizás para epatar. Destacaba que la primera llamada de un líder occidental para condenar el intento de golpe de Estado fue la de la británica Margaret Thatcher y que en una noche el rey Juan Carlos había hecho más monárquicos, igual hasta el propio Guerra que había descubierto a Pablo Iglesias por Antonio Machado, que los Borbones en varios siglos.

El protogolpista Torra es más de Kafka que de Tejero, ciertamente, un personaje kafkiano al que le ha salido hasta un insecto en la solapa. Imagino que las empresas de alfileres y escarapelas de Cataluña serán las primeras en defender el independentismo con tanto icono de hipócrita rebeldía. Es muy grave la privación de libertad de esos dirigentes políticos, ahora aproximados a sus fámulos, pero es que lo que pretendían hacer, fracturar un país, silenciar a la oposición, hipotecar el destino de los disidentes, es mucho más grave. No son presos políticos, y por respeto a Alberti, Cernuda o Machado, a Azaña, Alcalá-Zamora, Indalecio Prieto o el mismo Alfonso XIII, a Max Aub, Unamuno o Juan Ramón Jiménez, no deberían manchar palabras como exilio o destierro.

El presidente recurre a las cortinas de humo de un nuevo Poltergeist para desenterrar a los muertos del Valle de los Caídos y enterrar a los vivos con la aprobación de la eutanasia. Con el PP de parranda, como el Guillermo Cubillos de la cumbia. El mundo al revés. Un figurante de la política -no era ni diputado- elevado a la presidencia del Gobierno por un conglomerado de alianzas contra natura. Y el partido que hace siete años ganó con mayoría absoluta escindido como los deudos de la herencia Ferramonti pasando frío fuera del BOE y del Consejo de Ministros.

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