La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
SOÑABA desde hace mucho tiempo en entrenar al Sevilla y ya lo ha conseguido. Lo soñaba desde que se hizo entrenador y hasta antes de dedicarse a ser inquilino de ese potro de tortura tan bien pagado que es un banquillo, posiblemente desde que en sus años de estudiante en la Universidad Laboral se empezó a sentir atraído por la causa sevillista. Gregorio Manzano no le debe nada a nadie, se hizo a sí mismo sin haber salido en las estampitas y era tan fuerte su deseo de sentarse como local en el Sánchez Pizjuán que no ha tenido el menor reparo en aguardar el momento ni en debutar ante un toro como el de mañana en Dortmund.
Manzano ha llegado al Sevilla con unos meses de retraso, con el retraso que produjeron el gol de Rodri en Almería y los de Capel y Navas en la final de Copa allá en el Camp Nou. Sin la posibilidad de jugar la Champions y siendo sólo subcampeón de Copa, Manzano habría hecho la pretemporada con el Sevilla. La relación futura estaba cantada y el jiennense ha sabido esperar a que la fruta madurase mientras el entrenador del Sevilla iba quemándose en sus propias candelas y cargando de razones a los que tanto tardaron en darle el cargo. Y es que cualquiera que esté en los arcanos del Sevilla sabe que nunca fue Álvarez santo de la predilección del presidente.
Estoy convencido de que con Manzano va a mejorar el Sevilla y no quiero con esto hacer leña del árbol caído, pero es que Álvarez no ha dado con la tecla tras sus dos grandes éxitos de clasificar al equipo para Champions en primera instancia y el hacerlo campeón de Copa. A partir de esto último nada funcionó y ni siquiera convenció la noche en que ganó 1-4 en casa del Levante. Lo siento en el alma por él, amigo desde hace más de treinta años, pero estoy convencido de que Manzano puede ser otro Juande aun considerando que el Sevilla que adiestraba el manchego era infinitamente mejor, diga lo que diga Del Nido, que el que ahora le dan al de Bailén.
También te puede interesar
Lo último