la ciudad y los días

Carlos Colón

Mayoría social, mayoría política

ELENA Valenciano es una de las más valiosas aportaciones del PSOE al espectáculo nacional. Es incomprensible que no le dieran un premio Max el sábado pasado. Sus últimas ocurrencias han sido afirmar que "están en riesgo los derechos conseguidos en los últimos 30 años" y que el Gobierno "no debe confundir su mayoría política con la mayoría social". Lo primero no tiene mayor importancia. Exageración de un Primero de Mayo en el que el PSOE tenía que distraer al personal para que no recordara los 5.300.000 parados con los que se despidió del Gobierno. Ellos lo han olvidado ya -¿acaso no participó en la manifestación el que fue ministro de Trabajo en el Gobierno de Zapatero?- y parecen asombrarse de que todo el mundo no lo haya hecho.

Lo segundo, en cambio, tiene más calado político. ¿Quién lleva la cuenta que establece la mayoría social y está facultado para enfrentarla a la política? ¿Qué democracia se rige por esta difícilmente cuantificable y fácilmente manipulable mayoría social en vez de por la política establecida por las elecciones? Peligrosa estrategia esta de enfrentar el Parlamento y la calle, la mayoría política y la social.

Se puede hablar de estrategia, y no de calentón, porque este mensaje no está escrito para solista, sino para coro. El pasado domingo fue repetido por muchas voces. Entre ellas la del líder de CCOO que afirmó que "las manifestaciones expresan en la calle que hay una mayoría que piensa diferente a la mayoría que en este momento está sentada en el Parlamento".

Pues miren ustedes, señores míos, en las democracias las mayorías las forman los ciudadanos votando. Lógicamente siempre habrá quienes "piensen diferente" y lo expresen a través de la oposición parlamentaria, la libre crítica o el democrático derecho a la manifestación y la huelga. Pero no se puede ir más allá. La mayoría parlamentaria no garantiza el acierto. Nadie mejor que los socialistas, después del funesto segundo mandato de Zapatero, debería saberlo. Pero legitima para gobernar; y la calle, no.

La desmemoria. Valenciano ha expresado su "gran preocupación" por las expropiaciones que se están llevando a cabo en Venezuela y Bolivia, reclamando al Gobierno "una estrategia de defensa de las empresas españolas en América Latina". Pero olvida que Chávez y Morales fueron amiguísimos de Zapatero. Cuando en septiembre de 2009 le condonó a Bolivia una deuda de 77 millones de dólares y 5 millones de euros, Morales declaró: "nuestras relaciones de amistad y confianza nos permiten llevar confianza a nuestros pueblos". Luego lo que Valenciano exige al Gobierno es que defienda a las empresas de los amigos de su antiguo líder.

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