Gafas de cerca

Tacho Rufino

jirufino@grupojoly.com

Mejor caer del ala de un avión

Si usted es mujer, hija, madre o hermana, usted es el demonio en la Tierra para ellos

Según la ONU, Afganistán es el peor sitio del mundo para nacer, en dura pugna con muchos otros países de este planeta superpoblado de fieras hobbesianas, los humanos: con que haya un porcentaje menor de malos que de buenos, la crueldad está servida, y ahí está la historia para constatarlo. La mortalidad infantil, la violencia en el hogar y en la calle, los abusos sexuales son allí endémicos. Si eres mujer, date por muerta en vida, particularmente si quien gobierna es la religión en su versión de mayor retraso y totalitarismo, la sharia o ley islámica. El talibán es un movimiento nacido en Pakistán e importado con pasión en Afganistán, creado por estudiantes ultraconservadores. De él nacen Al Qaeda y el Estado Islámico, gente dispuesta a matarle a usted por ser cristiano, no importa que usted abomine de la religión.

Si usted es mujer, hija, madre o hermana -quizá en biquini ahora en la playa- usted es el demonio en la Tierra para ellos, alimañas del orden, capaces de lapidar en público a una mujer por algo parecido al adulterio, obligarlas a ir con el horripilante burka para no poner cachondos a los animales masculinos, negarles la educación, la sanidad y el trabajo fuera del hogar -demasiada palabra es ésa aquí-. Muchas mujeres y no pocos hombres en este país puritano en laico y levitando en la estupidez que es España se ponen un burka mental para ignorar esta realidad, y se empeñan en la cosmética de los nuevos banderines de enganche del progresismo primaveral, una vez caída la lucha obrera como causa. Cigarras implacables con cosas mucho menores; sus orejeras puestas.

Les recomiendo -más bien, no-- una película afgana llamada Osama (2003, justo al caer el anterior régimen talibán). Una niña de dos años y su madre son condenadas a la muerte en vida y el abuso al morir su padre y marido. La pequeña se ve forzada a hacerse pasar por un varón -Osama, nada que ver con Bin Laden- para poder ir a una madrassa. Al llegarle la regla, es descubierta. No acaba muerta a pedradas, como hubiera sido probable fuera de la pantalla. Ayer vimos a un hombre caer del ala de un avión de la US Air Force que había despegado del aeropuerto de Kabul. El imperio USA es de pacotilla, ya vemos; nuestro paraguas militar resulta ser del TBO, y permitan la expresión en una tragedia. De qué tamaño era su desesperación, no podemos siguiera imaginarlo.

Por cierto, el noticiario de TVE abundó en la situación que espera a las afganas. No debería, pero me extrañó la dureza -o sea, el realismo- con que trataron el asunto.

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