Mercados alternativos en Europa

24 de abril 2009 - 01:00

EL MAB (Mercado Alternativo Bursátil) español es en gran medida una copia de otros dos, el AIM inglés y el Alternext francés, en funcionamiento desde hace algunos años. Las normativas de estos mercados son muy similares a la nuestra, tal y como era de esperar ya que los promotores no ocultan en ningún momento que han sido nuestros modelos de referencia. Alguna diferencia sí encontramos respecto a las ventajas fiscales que se contemplan en estos mercados europeos y que aún no se han regulado en España. Desde el MAB se contacta con las administraciones públicas para iniciar acciones en este sentido. También algunas comunidades autónomas se están interesando.

Los datos muestran cómo estos mercados son una fuente de financiación para numerosas pymes que desean crecer y acometer nuevos proyectos de inversión. Han sido unas 3.000 empresas las que han formado parte del mercado AIM inglés desde su nacimiento, en 1995, consiguiendo capital en las emisiones realizadas por mas de 55.000 millones de libras. De igual forma, 122 compañías cotizaban en Alternext, que funciona desde mayo de 2005; el capital que han conseguido ha sido superior a los 1.000 millones de euros. Estos datos nos dan una idea del potencial de estos mercados a la hora de conseguir financiación.

El crecimiento medio de estos mercados en sus tres primeros años fue superior al 60%. El AIM pasó de 10 a 252 empresas y el Alternext, de 20 a 122. En principio ésta sería la evolución previsible del nuevo mercado español. Otro dato de interés es la capitalización bursátil alcanzada. La de las empresas del AIM inglés superaba en junio de 2008 los 90.000 millones de libras, mientras que las integradas en el Alternext alcanzaban los 5.300 millones de euros a mediados de abril de 2008. Dichas cifras evidencian la importancia cada vez mayor de estos mercados sobre la economía de un país.

El perfil de las empresas que han recurrido a estos mercados es muy variado. Desde el punto de vista sectorial, abarcan todas las actividades. Si nos atenemos al ciclo de vida, también se pueden encontrar empresas en sus distintas fases, desde su etapa inicial o creadas a partir de capital riesgo a otras ya establecidas pero que desean expandirse. Todo ello indica que cualquier empresa perteneciente a cualquier sector o en cualquier fase de su ciclo de vida que desee expandirse tendría cabida en el MAB.

Con relación a la procedencia de las empresas que cotizan en estos mercados, la mayoría son del país de origen del mismo, aunque destaca la creciente importancia de empresas de otros países: en el mercado AIM cotizan unas 500 empresas procedentes de más de 25 países. Este hecho también nos hace pensar que algunas empresas extranjeras, sobre todo latinoamericanas, podrían cotizar en el MAB. Los datos analizados nos permiten ser optimistas en cuanto a la evolución del MAB español. También es cierto que la convivencia de varios mercados para pymes europeas obligará a que las empresas que decidan usar tales servicios estudien qué mercado les interesa más según sus planes de expansión e internacionalización, sector en que operan o moneda en que quieren cotizar. Aunque el factor local y la proximidad suelen ser muy importantes.

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