Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Política de cancelación

En Semana Santa desfilan cofradías en homenaje a un general y su mujer, pero no he escuchado un reproche

Si hay una amplia mayoría de expertos que lo dicen será porque Camarón ha sido el cantaor más grande de la historia, por lo que se merece un museo, que su casa natal sea conservada, que se haga una ruta en su memoria y que su familia reciba una parte del negocio. Importa saber cuál es el límite de lo que ahora se llama política de cancelación: esa costumbre llegada de los EEUU por la cual enjuiciamos con ojos de hoy acontecimientos del pasado en virtud de lo cual eliminamos los recuerdos de grandes hombres y mujeres. La Ley de Memoria Histórica es un claro ejemplo de la política de cancelación, por justa que nos parezca. Se trata de borrar los nombres de quienes promovieron el golpe de Estado y de quienes ejercieron la represión consiguiente, aunque se ponga más énfasis en eliminar que en el reconocimiento a los perseguidos, torturados o asesinados, quizás porque las ansias de venganza puedan más que los deseos de justicia. Viene a cuento porque Camarón protagonizó un cruento accidente de resultas del cual hubo gravísimas consecuencias para los ocupantes del vehículo contrario. Sobre este asunto ha caído el manto del olvido en un desprecio a las víctimas de aquel desdichado suceso. No he ido al Museo Camarón, sufragado con generosidad por la Junta de Andalucía con fondos europeos, pero me malicio que no hay el menor recuerdo a aquel accidente, aunque forma parte también de la biografía del cantaor. Tengo que pensar que no es motivo para eliminar los homenajes a Camarón por lo que la política de cancelación no llega aquí. Un ejemplo ¿los actos de Cánovas del Castillo, Sagasta o Moret son lo suficientemente lejanos para que no nos importe lo peor de su biografía? En cambio, ¿por qué se actúa contra Antonio López y la Transatlántica que forjaron su fortuna con el tráfico de esclavos? No tengo claro, por lo tanto, ni los temas ni los límites del tiempo. En Cádiz se elimina a Pemán porque hizo un largo poema cruel y antisemita, La Bestia y el Ángel, y porque firmó la depuración del magisterio. Se retira un busto de Mercedes Fórmica, la escritora que promovió un cambio legislativo a favor de las mujeres, porque en su juventud fue de Falange. ¿Dejamos que baile Farruquito o que juegue Benzemá?¿Impedimos que cante Plácido Domingo? En cambio no se ponen objeciones a un comparsista maltratador, aquí las feministas no abren la boca. ¿El Carnaval es ajeno o es muy cercano, no importa si se cantó a Franco , si se consumían drogas o se maltrataba a las mujeres? En la Semana Santa de Sevilla desfilan cofradías en homenaje a un general y a su mujer, pero a nadie he escuchado un reproche. No entiendo nada, debe ser problema mío resultado de mi edad provecta.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios