El Sevilla, en el corazón de su laberinto

ERTE para los que son el alma del club y consenso para los que salen en las estampitas

17 de abril 2020 - 02:34

Rectificar es de sabios y el Sevilla ha rectificado algo en el plan con el que paliar el perjuicio económico que puede acarrear esta pandemia, tan insoportable como está discurriendo. Claro que ese adagio tiene en el envés de la moneda la salida de que mientras más sabio seas menos has de rectificar. Otra vez lo de nada es verdad ni mentira en este mundo sino que todo es del color del cristal con que se mira al futuro y a este maldito presente.

Quedó malparado el nombre del Sevilla, una institución que hasta reparte beneficios, adoptando el ERTE como paliativo de la crujía que pasa el mundo en general y el fútbol en particular. Dejarle todo el marrón al erario público cuando la cuenta de resultados no ha podido ser más pingüe desde aquel jueves de Feria de 2006 en que tanto le cambió la vida está mal visto. En esta situación, con tantas empresas a punto de barquinazo, cada ERTE hay que mirarlo con lupa.

Ahora hay ERTE para el personal laboral, el alma del club según declara el presidente en voz alta, pero no para los que salen en las estampitas ni para esos altos ejecutivos tan importantes también y tan estupendamente pagados, por cierto. Menos da una piedra y no cae a plomo en el erario público todo el montante de la solución. Estrellas de la yerba y de los despachos rebajarán según sea el medio plazo del fútbol sin que el bolsillo común se resienta.

Por todos los rincones de la entidad se tiene constancia de que son muchas las heridas que esto ha causado y no se sabe cuál será la duración de una cicatrización que parece dolorosa. La carta que firma el presidente contiene un cúmulo de disculpas más la confirmación de que gobernar es tomar decisiones. Mejor así y que esta rara combinación ERTE-Consenso redunde en beneficio del Sevilla a fin de que salga indemne de este proceloso laberinto, su laberinto.

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