Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Teatro, mentiras y poca memoria

25 de enero 2010 - 01:00

SI en el ámbito nacional nuestros políticos dosifican sus embustes y simulaciones, en el terreno europeo ven el cielo abierto. Joan Majó contaba cómo en un Consejo de Industria de la Comunidad Europea, en julio de 1986, a la hora de votar un asunto todos los ministros dijeron lo mismo: que aquello era muy importante y había que aplicarlo, pero que ellos no podían volver a sus países y decir que lo habían aprobado. El presidente de turno británico constató que había unanimidad a favor, pero todos los ministros dijeron en sus ruedas de prensa que salió adelante con su voto en contra. Ya ven, la culpa siempre es de Europa o de Bruselas y no de los ministros de los países miembros, que son los que toman las decisiones.

Además de las mentiras, Europa aguanta la mar de bien la retórica. La semana pasada, en Estrasburgo, en la presentación del programa de la presidencia española, Zapatero dijo que en esta coyuntura hace falta más Europa. Hermosa frase con múltiples aplicaciones domésticas. Por ejemplo, para mejorar el desarrollo andaluz y luchar contra el localismo, la receta es más Andalucía. Esto puede ser poesía o el enunciado de la necesidad de que los distintos territorios y ciudades se especialicen y cooperen entre sí. Aquí no se oye mucho, pero en la política europea es moneda corriente. Tanto como que Europa debe hablar con una sola voz. Nadie se lo cree, pero queda monísimo en los discursos. Tampoco se lo cree el Gobierno español, que ha peleado hasta entrar en el G-20. Pero ya estaban en ese club Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. Si hay que hablar con una sola voz, que vaya uno solo, ¿no?

Pero el problema de más Europa no es su falta de sinceridad, sino su poca originalidad. Más Europa fue el lema de la presidencia española de la UE en 2002, con el Gobierno Aznar. Y ya entonces estaba usado: había sido el santo y seña de los padres del Tratado de Maastricht, entre ellos González, a primeros de los 90. El tratado que estableció la unión monetaria y económica y planteó una unión política que no ha prosperado en 20 años. Desde luego, más Europa no era impedir que la alemana E.ON tomara el control de Endesa, motivo por el cual el Tribunal de Justicia de la Unión condenó a España, o sea al Gobierno Zapatero.

El terreno de juego europeo también da para faroles. El viernes, en Los desayunos de TVE, Aznar criticó el inicio de la presidencia española por el desliz de Zapatero de amenazar con sanciones a quienes incumpliesen los nuevos requisitos de crecimiento y empleo. Pero se olvidaba Aznar que a la cumbre de Sevilla de junio de 2002 llegó con una propuesta avalada por Blair de sancionar a las naciones africanas que no lucharan contra la inmigración ilegal. La proposición fue rechazada de plano. Ya ven que la sufrida Europa da de sí para mentiras y teatro, pero muy poco en materia de memoria.

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