La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Tomamos la palabra del presidente

Hace bien Moreno en no meternos en adelantos electorales, mientras Vox fulmina por blando a su portavoz

Hace bien el presidente Moreno en asegurar que se agotará la legislatura en Andalucía. Así debe proceder si, como parece, en el Ejecutivo de coalición existe un buen ambiente, un clima de cordialidad que tiene sus efectos operativos y, como diría el cursi, unas sinergias que redundan en llevar a efecto el presupuesto, que es de lo que se trata. Solo una incapacidad para gobernar, una inestabilidad institucional palmaria, justificaría un adelanto de las elecciones. Sería pernicioso para la región meternos ahora en la tabarra de unos comicios, en los tiras y aflojas, en los dimes y diretes, en los ventiladores conectados para ventear los diversos excrementos que, oh casualidad, salen a flote en cada convocatoria ante las urnas. Hace bien el presidente en asegurarnos ese tiempo de estabilidad tan necesario para la prosperidad económica, sobre todo si de verdad nos encaminamos al final de la pandemia, Dios lo quiera.

No quiero ni pensar que Moreno convoque antes de tiempo porque así se lo diga el reputado Michavila o un Panoramix de turno de los sondeos que salga un día en el noticiario de las 20:30 de Canal Sur, el informativo que Mariló Montero había levantado en las audiencias, para decirnos que como no hay presupuesto en 2022, o como Ciudadanos se va a pique, no queda más remedio que convocar elecciones antes de Navidad. ¡No, presidente! Cumpla su palabra, que va bien encarrilado, y no nos someta a la tortura a la que se ha visto sometido el pueblo de Madrid, donde se ha debatido de todo menos de los problemas de la región. Ciudadanos va a aguantar porque no le queda otra. Juan Marín debe estar entonando por los pasillos el "Virgencita que me quede como estoy". Y sabe que cada minuto que pasa es tiempo ganado. En Vox han cambiado el portavoz porque el que había, Alejandro Hernández, se llevaba demasiado bien con el portavoz del PP, José Antonio Nieto. En Madrid lo veían demasiado blando, consideran que se ha tragado la reforma de fiscal de Juan Bravo con más gusto que un chiquillo el postre de tocino de cielo.

Hernández debió hacer caso del economista José Manuel Cansino, que analizó y desmenuzó el cambio fiscal: "La reforma de 329 millones de euros equivale a reducir un 3,54% los impuestos sobre los que la Junta tiene capacidad decisoria. Eso es todo, amigos". El catedrático de la Universidad de Sevilla es un reputado experto en la materia. Pero Bravo, hábil, intrépido y que sabe hacerse notar para no provocar los celos del listo pero mucho menos hábil Elías Bendodo, se salió con la suya nada menos que con la bendición de Vox. ¡Abascal no pudo tolerarlo! Cambio de portavoz y a esperar que Moreno cumpla su palabra antes de sacar a Olona al ruedo electoral.

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