¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Los turistas y el ágora
Intolerable ¡Catastrófico! ¡Vergonzoso! ¡Humillante! ¡La imagen de la ciudad por los suelos y su leyenda destrozada! ¡Don Juan, Fígaro y Carmen devaluados! El Grupo Municipal Socialista ha denunciado, con la contundencia que la cosa exige, un posible desfase de tres minutos en las campanadas del Ayuntamiento en la Nochevieja. No sé dónde vamos a parar. Para el PSOE esto es un “fiasco” y un “bochorno” que demuestra “la falta de planificación y de modelo de ciudad” de este alcalde.
Nada que ver con los buenos viejos tiempos socialistas en los que hasta se logró que se transmitieran desde la azotea del Ayuntamiento para toda España. Con resultados digamos que regulares, pero logrando “situar a Sevilla en el centro del foco mediático nacional”. Antes de aquellas campanadas, por lo visto, Sevilla estaba fuera de dicho foco, un raquítico destino turístico poco conocido, una Dark City como la oscura ciudad de la película de Alex Proyas, el motel de Norman Bates después que se quedara en una carretera secundaria.
Una lamentable situación a la que ha regresado con el gobierno del PP. Incluso empeorando las cosas porque, como la portavoz adjunta socialista ha lamentado, “de aquello hemos pasado a la nada” porque “el problema es que el alcalde no sabe lo que quiere ni qué ciudad quiere proyectar”. ¡La nada! Es tremendo, hay que reconocerlo. No algo, ni tan siquiera un poquito… ¡Hemos pasado a la nada! Y para colmo los fuegos artificiales fueron un churro, “cuatro petardos” según el PSOE. Y no hay que echarlo en saco roto porque de petardos entienden un rato.
Pone los pelos de punta leer en la nota de denuncia: “Había turistas extranjeros visiblemente sorprendidos y molestos por lo ocurrido. Pero no es una cuestión turística: es la imagen de una capital que aspira a jugar en la liga de las grandes ciudades y que no puede permitirse este nivel de improvisación”. ¡Ea, ya estamos fuera de esa liga! Ya no podemos competir con Times Square, el London Eye, la Puerta del Sol, la Pedroche, ni tan siquiera con los congelados Xuso Jones y Barneda.
La relación entre un posible retraso de las campanadas y el modelo de ciudad, caer en la nada o salir de la liga de las grandes ciudades es una cuestión de tan gran finura política que a los paladares más toscos se nos escapa.
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