La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

El cartel de Daniel Bilbao

Conozco su obra. Sé de quién escribo. Por eso sé que la Semana Santa tendrá un gran cartel

Si en esta ciudad elogias a uno, se ofenden cien. Pese a ello me arriesgo a afirmar que los cofrades y todos los sevillanos disfrutarán de un gran cartel de Semana Santa. Porque el Consejo ha elegido al excelente pintor Daniel Bilbao. Lo sé porque conozco su obra. Inteligente elegancia, hondo silencio -porque existe una pintura de silencios-, reflexiva emoción y serena transparencia son algunas palabras que podrían aproximarnos a su universo pictórico, en el que la meditación visual -yo diría metafísica- sobre paisajes urbanos y formas arquitectónicas es tan importante.

Tiene una obra reconocida y premiada. También ha hecho importantes contribuciones a la cartelería relacionada con las hermandades. Más enriquecedoras porque no es un pintor cuya obra tenga como eje el mundo cofrade -ustedes me entienden-, sino un pintor a secas, un muy buen pintor, dotado de visión y estilo propios. Tan alejado del neobarroco o el neocostumbrismo como de la falsa modernidad patosa, Daniel Bilbao contempla, siente y pinta lo relacionado con las sagradas imágenes desde ese mundo, esa visión y ese estilo solo suyos. Pero con conocimiento. Por eso hace tan interesantes y personales aportaciones. Es cofrade, hermano de San Esteban y el Gran Poder. Y, aunque el talento pictórico no sea hereditario, a la vista de su obra dedicada a las hermandades se puede decir de él lo que escribió Rafael Montesinos recordando a su padre vistiéndose de nazareno: "Silencioso es el rito, no aprendido, sino heredado, yéndole en la sangre". Porque es de la estirpe de los Bilbao: de Joaquín, el del misterio de la Coronación y la tumba de Spínola, y de Gonzalo, el de Noche de verano en Sevilla, Las cigarreras y los ojos de la Virgen del Valle.

Conoce y vive lo que pinta. Pero no se ve limitado, sino enriquecido, por ese conocimiento. En este sentido puede recordar a Joaquín Sáenz o a Carmen Laffón y sus pocas, pero tan grandes, aportaciones a las hermandades y la Semana Santa. O -ya que Daniel Bilbao es profesor y decano de la Facultad de Bellas Artes, y porque es de justicia decirlo- a Francisco Maireles, que pintó uno de los más hermosos y originales carteles de Semana Santa. Conozco su obra para las hermandades. Recuerdo especialmente su espléndido cartel dedicado al cincuentenario de la Basílica del Gran Poder. Sé de quién escribo. Por eso sé que la Semana Santa tendrá un gran cartel.

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