¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Hotel España
ASOMBRA comprobar la cantidad de personas que se asombran cuando uno les felicita por el día de su santo. Como antier fue San Antonio y antonios los sigue habiendo a manojitos, pues una de las primeras tareas del día fue la de ir llamando a los amigos de dicha denominación para abrazarles en la distancia con tan fausto motivo de la onomástica y la cosa. Pero la llamada ya no tiene el efecto de antaño, pues casi nadie le da ya importancia al día del santo propio y una barbaridad de gente te dice que no lo celebra, que para eso está el día del cumpleaños, el feliz aniversario de la venida a este valle de lágrimas. Ha sido uno de los muchos cambios generacionales éste de que prive la celebración del cumpleaños sobre la de la onomástica. Y creo que debe deberse en mucho a la ola de laicismo que nos invade eso de que cobre mayor importancia lo que antes era una ordinariez, recordar la edad.
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