La ciudad y los días

Carlos / Colón

Como los dálmatas

30 de marzo 2016 - 01:00

ESTOS papanatas a los que pagamos para que gobiernen la nación llevan 101 días sin lograr ponerse de acuerdo. Hay paro, no nos liberamos de los efectos de la crisis, Cataluña prosigue con su desvarío, Europa está amenazada por el terrorismo islamista (la corrección política invita a llamarlo yihadista, pero la realidad no puede maquillarse) mientras en sus entrañas crece el virus totalitario… Pero estos papanatas no quieren o pueden ponerse de acuerdo.

Los informadores de la corte -esos que desayunan, almuerzan, meriendan y cenan con políticos- discrepan sobre si se trata de una estrategia para ir a las elecciones o simple estupidez. Por lo visto reciben informaciones contradictorias, lo que da mucho juego en las tertulias en las que, antes de que abran la boca, ya sabemos de parte de quién están. Políticos y periodistas de corte se necesitan como las estrellas de la copla a las mariquitas locas. Por eso se ponen tan graves cuando defienden, contra vientos de hechos y mareas de evidencias, la dignidad e inteligencia de la clase política, con independencia de quienes en cada momento la formen. Como si los votos convirtieran en estadistas a unos memos que han crecido en sus partidos, desde que eran adolescentes, como plantas de invernadero.

Ya sabemos que la democracia es la única forma de gobierno que garantiza derechos y libertades. Pero esto no convierte a Trump, por muchos votos que consiga, en Lincoln. Apliquen lo mismo a España. Los votos no convierten a Rajoy, Sánchez, Iglesias o Garzón en estadistas. Son lo que son. Con estos mimbres tenemos que hacer nuestros canastos. Pero nada nos obliga a considerarlos a la altura de la misión que los ciudadanos les han encomendado.

El Gobierno lleva en funciones tantos días como los dálmatas de Disney. Y lo más que se le ocurre a Sánchez es "abrirse" (perturbadora expresión) a un pacto con Iglesias y Rivera (quienes niegan cualquier posibilidad de hacerlo) para formar un "Gobierno transversal". Mientras Rajoy dice en la interminable fiesta de cumpleaños de Vargas Llosa que hay que "reivindicar la labor del político" y "dignificar el ejercicio de la política" porque "lo contrario dará pábulo al populismo", cuyos "males ya se conocen". Pues mire usted, aforador de Barberá, si tenemos populistas en España es en gran medida, además de los escándalos del PSOE, gracias a su incapacidad para cortar de raíz la corrupción en su partido.

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