Visto y Oído

Antonio Sempere

El datazo

19 de enero 2015 - 01:00

VAMOS a ver si logramos poner un poco de distancia, mirar con la cabeza fría, y pensar en lo que significa el dato de marras: poco después de las doce de la noche del pasado jueves, 5.800.000 espectadores, un 41% de la audiencia, seguían atentos la señal del programa Gran Hermano VIP. Es decir, que casi seis millones de españolitos y casi la mitad de quienes permanecían con la televisión encendida, estaban conectados a Telecinco. Lo que nos serviría para constatar por enésima vez el aserto de Groucho Marx por el cual partiendo de la nada hemos sido capaces de alcanzar las más altas cotas de la miseria. O enfrascarnos a analizar lo bien que funcionan a estas alturas los artefactos de Mediaset, que ríete de los mecanismos de relojería suizos.

Estamos, dicen los psicólogos, en una de las semanas más tristes del año. Aquella en la que han discurrido suficientes días del año como para que las vacaciones empiecen a quedar lejanas y constatemos que ni siquiera las buenas intenciones han servido para cambiar ni un ápice de nuestras malas costumbres. La agenda de los terroristas que atacaron París el mismísimo 7 de enero, trastocando para el destino de este 2015, que nace marcado a fuego y sangre, apoyó las teorías de aquellos que justifican su refugio en el entretenimiento más elemental, dadas las circunstancias, como puro mecanismo de defensa de un mundo inasumible. La cuestión es que el datazo de Gran Hermano VIP, un día, y otro, y el siguiente, no puede ser más significativo. La tele ha evolucionado mucho desde la irrupción de las televisiones privadas hace 25 años, pero en resumidas cuentas, a la mitad justa de los consumidores del medio, sutilezas, las justas. Es lo que hay.

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