Azul Klein

Charo Ramos

chramos@grupojoly.com

Sean felices, regalen música

Sevilla debe servirse de sus orquestas y del Maestranza para redimensionarse como capital cultural

Cada Concierto de Año Nuevo televisado desde Viena nos reafirma en la idea de que escuchar música nos ilumina la vida. Thielemann no defraudó al frente de la Filarmónica y la acertada locución de Martín Llade nos felicitó 2019 con la emoción de suceder al añorado José Luis Pérez de Arteaga: "Sean felices, escuchen música y si no pueden, suéñenla".

Sevilla está haciendo un loable esfuerzo, a través sobre todo de la Real Orquesta Sinfónica (ROSS) y el Maestranza, por incorporar actividad concertística al calendario navideño, del mismo modo que el Festival de Música Antigua y la Orquesta Barroca (OBS) han articulado el deseo de que Bach, Morales y las composiciones sacras estén presentes con ambiciosos resultados en la Cuaresma.

Cada vez son más quienes optan por regalar entradas para el Concierto de Año Nuevo de la ROSS, el tradicional ballet del Maestranza o el duelo lírico que la OBS propone el 19 de enero con Carlos Mena y Veronica Cangemi (para el que ya quedan pocas entradas), obsequios que a menudo acercan por vez primera estas artes a quienes aún se sienten ajenos a ellas.

Pero además de regalar música y danza, los ciudadanos tienen en su mano garantizar su futuro preocupándose por las políticas culturales. En breve conoceremos el resultado de los concursos públicos para elegir la nueva dirección general del Maestranza, que recogerá los testigos de Pedro Halffter y Antonio Garde, así como la gerencia de la ROSS, que asumirá el puesto que dejó vacante John Axelrod tras su fugaz etapa como consejero delegado orquestal.

Por las peculiaridades del sistema político, a veces quienes deciden sobre estas cuestiones artísticas son ignorantes en la materia, por lo que, en el mejor de los casos, optan por desvincularse prudentemente del tema cuando toca votar, algo que no harían si lo que estuviera sobre la mesa fuera el PGOU o el metro. La ROSS se paga con el dinero de los ciudadanos al igual que el teatro. Como en otras esferas, se trata de pensar en ellas como servicios públicos y, si quien ha de tomar decisiones carece de la formación precisa, hay gestores, críticos y técnicos suficientemente preparados y avalados por su trayectoria para asesorarles e informarles.

Cuando Axelrod llegó a Sevilla propuso abrir el debate y crear un club que aportara opinión y buenas prácticas. La idea se desvaneció pero sería deseable que se llevara a término. Sevilla dio un gran salto de calidad gracias a la consolidación de la ROSS y el Maestranza. Ahora, con la OBS también en su mejor momento, debe servirse de esas instituciones para la redimensión cultural de una capital que tiene aún muchos terrenos que conquistar.

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