Tomás garcía rodríguez

Doctor en Biología

El jardín de la Lonja

En la glorieta destacan seis árboles de Júpiter o lilas de las Indias en un estado lamentable

Un romántico jardín trazado en 1928 por Juan José Villagrán se encuentra frente a la fachada principal del magnífico edificio renacentista diseñado por Juan de Herrera para lonja de mercaderes, después academia de pintura y finalmente Archivo General de Indias. La coqueta glorieta contiene un conjunto marmóreo integrado por una fuente con mar poligonal y surtidores zoomorfos, procedente de un anticuario, así como perros y dos parejas de leones a su alrededor; se sitúa sobre terrenos ocupados por el convento-colegio de Santo Tomás de Aquino, fundado en 1517 y germen de la universidad hispalense. Asimismo, en la antigua plaza de la Lonja se encontraba presente la Cruz del Juramento, la cual hoy despliega sus brazos de jaspe en el lateral norte del Archivo, a cuyos pies se asistía a solemnes tratos entre mercaderes que sellaban sus pactos comerciales con una promesa y un apretón de manos. El colegio dominico sería demolido en 1927 en aras de una atropellada modernidad, dentro del profundo proceso de transformación que conllevaría la Exposición Iberoamericana celebrada dos años después. Este acontecimiento aportaría a la urbe hispalense imágenes icónicas para la posteridad con el desarrollo de un estilo arquitectónico híbrido denominado regionalista, aunque supuso la desaparición de importantes monumentos históricos con mucha vida en sus adentros.

En el tapiz vegetal de la plazuela, hoy denominada Glorieta Americanista Luis Navarro García, destacan seis árboles de Júpiter o lilas de las Indias, en un estado lamentable debido a diversas afecciones que los corroen. Estas plantas orientales pueden proporcionar un valor ornamental permanente: hojas verdes e inflorescencias rosas a finales de primavera y verano; tonos cobrizos foliares en otoño; ramas artísticas y troncos exfoliados amarronados en invierno. Todo ello sería posible con unos mínimos cuidados, pues, a pesar de su aparente fragilidad, es una especie resistente a la sequía, al calor y a la contaminación. Habrá que confiar en los luminosos deseos de Antonio Machado ante los despertares de la primavera que irrumpen de repente tras el somnoliento invierno: "Hoy he visto en tus ramas la primera/ hoja verde, mojada de rocío.../ Y en su verde punta/ que está brotando en ti de no sé dónde,/ hay algo que en silencio me pregunta/ o silenciosamente no responde".

Naranjos agrios, un venerable magnolio, granados, palmeras canarias, washingtonias, durantas, arrayanes, pitósporo, yucas y una añosa jacarandá completan el ensoñador vergel, embriagante, evocador de tierras exóticas y leyendas milenarias que aderezan las doblemente centenarias piedras de la antigua lonja.

Luis Cernuda sueña despierto, bajo un firmamento estrellado de Semana Santa, en una plazoleta sevillana: "Denso, suave, el aire/ orea tantas callejas,/ plazuelas, cuya alma / es la flor del naranjo.../ mágica por el cielo / la luna fulge, llena / luna de parasceve / Azahar, luna, música...".

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