La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Los seis magníficos del Tito Fernando

Villalobos sostiene a Susana Díaz y tiene la mar de contenta a su guardia pretoriana, con 26.000 euros más para cada uno

El presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos. El presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos.

El presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos. / Juan Carlos Muñoz

Un meteorito acabó con los dinosaurios, pero no sabemos que terminará con las diputaciones provinciales, esa suerte de centro de día de políticos inútiles y con las tardes libres, ese acudidero de cargos medios que vivaquean por la sede del partido hasta que un buen día obtienen una paguita en este paraíso terrenal, ese lugar misterioso donde los desayunos duran más que las tardes de verano. ¿Para qué sirven las diputaciones provinciales? La de Sevilla es muy útil, pues para empezar es el principal asidero de Susana Díaz, jefa de la oposición andaluza que cualquier día será objeto de estudio por su conversión exprés al sanchismo. El fenómeno da para una tesis sobre la transformación del odio africano en admiración tacticista. En política todo es posible, ya se sabe. La Diputación sevillana, además, está imparable. No conoce la crisis. Ni la de antes de la matraca de la prima de riesgo, ni la de ahora del coronavirus. La institución que dirige el Tito Fernando, como llama Susana al veterano socialista Rodríguez Villalobos, ha premiado a los seis directores generales con una subida de sueldo de 26.000 euros anuales. Por fin conocemos a los primeros seis andaluces que saldrán más fuertes de esta crisis. Sí, señor. Esta guardia pretoriana del Tito Fernando, estos alabarderos principales del presidente de la institución, estos Atlas desconocidos que sostienen un ente fundamental para que cada día salga el sol e ilumine a cientos de pueblos, son untados con más dinero porque están haciendo un esfuerzo extraordinario como consecuencia de la pandemia. Tito Fernando se ha encontrado, además, con los votos favorables de los diputados provinciales de Ciudadanos. ¡Qué hombre este Juan Marín! Por un lado se come la tortilla con bogavante con Elías Bendodo y por el otro se muestra dadivoso con el poder socialista. Al Tito Fernando no le hacían falta los votos naranjas, pero ahí están los dos fieles a Marín para hacer lo que hay que hacer, además de publicar mensajes con faltas de ortografía en las redes sociales. España con el PIB despeñado, 900.000 criaturas a la espera del ingreso mínimo vital, la hostelería al borde de la quiebra, miles de Ertes con alto riesgo de mutar en despidos definitivos, los hoteles vacíos, los sanitarios jugándose la vida... Pero hay seis magníficos en la Diputación Provincial de Sevilla que deben recibir un sobresueldo porque hacen el trabajo de compañeros de baja. Todo andaluz debería merendar una vez en la vida con el Tito Fernando, como hace Susana de vez en cuando. Así entenderían la vida de otra manera. Siesos, que somos unos siesos. Que rima con tiesos.

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