VÍDEO Un migrante cruza por primera vez el valle de Melilla volando en parapente

Quousque tamdem

Luis Chacón

luisgchaconmartin@gmail.com

No olvidemos ser libres

Una sociedad libre y abierta es el mayor contrapeso de todo Gobierno

Que la Libertad nos exige responsabilidad y por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto, es una frase de George Bernard Shaw que no por repetida deja de ser olvidada. Ser libre no es sencillo. Exige respetar al otro y exigir que te respete; admitir otras ideas y otros modos de vivir con mutua tolerancia y asumir que nunca se está en posesión de la verdad porque dudar es el mejor método para aprender y desarrollarse. Una sociedad de hombres libres está fundada de modo seguro sobre el poder de cada persona para dirigirse a sí mismo sin tutelas ni imposiciones. Y son esos los cimientos sobre los que se erigen las sociedades abiertas. De hecho -y son palabras de Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido-, la libertad se encuentra en peligro de degenerar en mera arbitrariedad salvo si se ejerce en términos de responsabilidad. La razón es clara: siempre habrá quienes crean en la propia y jamás en la ajena. Quienes pretendan imponer antes que convencer o se crean en posesión de verdades inmutables.

La Libertad, en toda su amplitud y sentido, es un derecho natural inseparable del mero hecho de ser hombre, pero el poder siempre recela de ella y quizá por eso mismo no es algo que muchos poderosos estén dispuestos a respetar sin más. La historia de la Humanidad está plagada de ataques, más o menos virulentos, a su ejercicio. Y no sólo por parte de quienes quieren imponer su visión del mundo, sino incluso, en muchas más ocasiones y de un modo más peligroso, por la colaboración abúlica, pasiva, miedosa o interesada de los que prefieren someterse al poder a cambio de tener un buen pasar, y abdican, no ya de luchar por su libertad, sino del propio ejercicio. Son quienes no se meten en política y defienden regímenes que a cambio de cercenar las libertades ofrecen algún desarrollo económico, tengan una apariencia democrática de atrezo -con elecciones más o menos manipuladas- o sin ella.

Sólo el ejercicio consciente y continuado de la libertad por parte de los ciudadanos limita per se la tentación de los gobiernos de actuar arbitrariamente. Una sociedad libre y abierta es el mayor contrapeso de todo Gobierno. Si hay algo que diferencie la tiranía de la libertad es, en palabras de Thomas Jefferson, definir donde se encuentra el temor. Si es el Gobierno quien teme a los ciudadanos, habrá libertad, si somos los ciudadanos quienes tememos al Gobierno, la tiranía estará servida.

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