La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Los padres se quejan... de todo

La presión de los papás en el sistema educativo resulta asifixiante por momentos. Ahora se quejan del frío en las aulas

Los padres se quejan... de todo Los padres se quejan... de todo

Los padres se quejan... de todo

El consejero de Educación parece que habla siempre con la serenidad de estar fumándose un puro de los que cierto personaje trae de la República Dominicana y reparte entre el organigrama de la Junta, sobre todo entre el colectivo conocido popularmente como Junts x Málaga. Imbroda ha dicho dos o tres verdades de esas que nadie se atreve a decir, pero que pronunciadas con su tono pausado y reflexivo, cuelan hasta el fondo de la cocina, pasando por el salón de lo políticamente correcto, el cuarto del pensamiento único y el trastero de los hiperventilados en materia de docencia.

Todo el mundo opina de todo y los padres se quejan de todo, ha venido a decir el consejero. Ojo, no he usado comillas, pero creo haber captado perfectamente el sentido de lo denunciado por el señor consejero, al que me sumo con la mano levantada como un niño disciplinado de los de antes de la Logse. Los padres se quejan de que hace frío porque hay que ventilar las aulas por efecto del Covid. Ningún sistema es mejor para ventilar que la ventana abierta, afirma Imbroda. ¡Sí, señor! Y la inmensa mayoría de los españoles fuimos a colegios sin calefacción. Acaso tenía un calentador el profesor. Y punto. Los padres se quejan del calor en verano. Oiga, que dé un paso al frente el que acudió a una escuela con aire acondicionado. O que pregunten en los colegios privados si hay aparatos de refrigeración.

Podríamos añadir de nuestra cosecha varias cuentas más al rosario de Imbroda. Los padres se quejan de haya deberes por las tardes. Los padres se quejan de que los niños no tengan tiempo para jugar, cuando en realidad son ellos los que quieren llegar a casa y no tienen ganas de ponerse con la trigonometría, los ordinales, los cardinales y la geografía. Eso les pasa, por cierto, por hacer ellos los deberes y no dejar que los críos se tropiecen. Los padres se quejan de que el profesor riñe, es autoritario y no vigila los recreos. Los padres se quejan del autobús de la ruta, de que no hay igualdad de género, de que el niño chino pega en el patio, de que a su hijo no le han invitado al cumpleaños, de que hay un niño que ha traído un bizcocho por su santo cuando el colegio es laico y, además, el puñetero bizcocho tenía gluten, por lo que el colegio debió consultar antes a los padres.

Los padres se quejan de que se practican deportes que no fomentan la igualdad, pues unos niños quedan primeros, otros en la mitad de la tabla y los hay que son orillados a las últimas plazas por falta de habilidades. ¡Qué barbaridad! Señor Imbroda, le acompaño en el sentimiento. Esto no hay quien lo aguante. Disfrute con el puro y no pierda la serenidad.

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