¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
Lo que ya sabíamos: don Juan Carlos paró el golpe
TUVO algo de espectáculo la desclasificación de los papeles secretos del 23-F. ¿Qué no lo tiene hoy en día? Todos estábamos esperando la meridiana para conocer qué decían unos documentos que podían dar un giro radical a la historia contemporánea de España y, al final, como suele pasar, se cumplió el dicho taurino: mañana de expectación, tarde de decepción. Javier Cercas tenía razón. Nada de nada. Claro que siempre puede pasar que a última hora salte la liebre de la sorpresa y tenga que usar este artículo como bolo alimenticio. En ese caso, intentaré hacerlo lo más elegantemente posible y acompañando el manjar de una de las botellas de Viña Real Gran Reserva que guardo en la despensa.
La cosa fue tan floja que alguno, para empezar a alimentar el monstruo de internet, tuvo que titular con que miembros del CESID (antiguo CNI) habían estado vinculados al golpe. Eso y nada es lo mismo. No conozco ningún putsch que no haya contado con la participación de agentes del servicio secreto. También quedó claro lo que se sabe desde hace ya tiempo, que el 23-F precipitó y abortó otras intentonas en marcha. Y han surgido detalles curiosos y morbosos, que ponen en evidencia que lo que algunos han llamado sainete fue más bien un momento trágico de la historia de España, como el plan que llegó a barajarse para que la Policía asaltase el Congreso, con la posibilidad de casi un centenar de muertos. Da escalofríos nada más pensarlo.
Para la historia íntima y casi tierna del país queda la señora del recién fallecido Tejero llamándolo “tonto” y “desgraciado” por haberse dejado embarcar en el golpe. ¿Qué españolito no se ha sentido reflejado? No hay amor conyugal sin las correspondientes filípicas por dejarse manipular por el prójimo. Lo otro es poliamor. Bien lo supo Mingote.
Y dejamos lo más importante para el final. Los papeles demuestran, sobre todo, el papel definitivo de Juan Carlos I para impedir el golpe. También el desprecio que algunos golpistas y miembros de la derecha radical llegaron a profesarle. Es decir, lo que la mayoría ya sabíamos pese a los bulos que empezaron en la derecha y se desplazaron a la izquierda. Queda demostrado que la democracia se salvó en gran parte por la actitud del hoy Rey Emérito, quien, pese a sus errores posteriores, merece regresar definitivamente a España. Si don Juan Carlos muere en tierra extraña será una mácula imborrable (otra más) en nuestra historia colectiva.
También te puede interesar