Desde mi córner

Luis Carlos Peris

En la semana mejor, acoso con pretensión de derribo

SÓLO una vez he hablado con Eduardo Maciá, con lo que queda meridianamente claro que mi vinculación con él es cero, nada de nada. Este verano, el hombre quiso conocer a un ídolo de adolescencia y también idolatrado por su padre y ahí que le presentamos a Curro Romero para una velada tan agradable como poco futbolística. Quiere decirse con estos detalles tan faltos de interés general que nada me une al aún director deportivo del Betis.

No he vuelto a hablar con él, pero quiero dejar constancia de la extrañeza que me produce la cacería que se ha desatado contra su persona. Y esa extrañeza se nutre mayormente por el hecho de que se produzca en la mejor semana del Betis en mucho tiempo. Una semana ideal para ir afianzando esa normalización que demanda el muy asaeteado, acosado y maltratado sevillanísimo club de las trece barras con corona, que es como si no se aceptase la vida por Heliópolis.

Ahora que se comprueba que los verdaderos errores de Maciá fueron el inadmisible de Van der Vaart y el de ese Digard que se lesiona leyendo el Marca, ahora que se acepta a los denostados Pezzella y Petros a la par que se tiene por buena la gestión invernal, ahora se anda a la caza de la presa. Y no por el beticismo, sino desde unas trincheras que no desaprovechan la ocasión de darle fuerte y flojo a un club que ha hecho de la indefensión una de sus señas de identidad.

Mirando por el Betis y sin importarme un bledo lo que diga el autodenominado periodismo independiente, creo que no es el momento mejor para prescindir del hombre destinado a enjaretar un proyecto medio presentable. Creo que, al menos, habría que esperar a que terminase el curso para examinar su gestión y desde luego parece de aurora boreal urdir su cese precisamente en la semana en que todo deberían ser plácemes y no acoso y derribo de un profesional.

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