La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

¡Cómo está el servicio, Elías!

Tras casi tres años de convivencia lanar en San Telmo, el pusilánime Marín dice que el PP le genera incomodidad...

Juan Marín

Juan Marín

Dice ahora Juan Marín, vicepresidente de la Junta y líder de las sobras de Ciudadanos en Andalucía, que el PP le genera situaciones incómodas. Este hombre es sencillamente entrañable. Insuperable. ¡Nos ha salido de pronto pusilánime! El PP se queda orillado del gobierno local de Granada -¡Bendodo despierta que te la han colado... ¿o te la has dejado colar?- y los naranjitos se echan en brazos del PSOE, que recupera la Alcaldía cuando le tocaba a los populares según el acuerdo al que se llegó a principios de mandato. Pero resulta que el PP, con el que Ciudadanos gobierna Andalucía, le genera situaciones incómodas al tipo que nos enseñó a hacer torrijas en plena pandemia, que retransmitió una crisis de gobierno que luego, para colmo, no se produjo, o que dijo que su partido no apoyaría más declaraciones del estado de alarma en Madrid y se tuvo que tragar... el langostino.

Marín marinea como un gato por una cornisa con más hambre política arrastrada que un desgraciado amarrado a un palo. Marín hace de Marín. Venderse al mejor postor mientras Bendodo se estará jactando de echarle la culpa a Génova, porque parece primar su enfrentamiento con Casado y García Egea antes que mantener una Alcaldía capital (que diría Rajoy) en Andalucía.

Aquí nos conocemos casi todos. La maniobra de Granada es pimentonera, evoca en exceso a la vía murciana, consistente en quitar al PP para poner al PSOE con el apoyo de Podemos, una operación que ya originó un adelanto electoral en Madrid y, nunca se olvide, la desaparición de los naranjitos del panorama político madrileño. ¿Qué ha hecho el PP andaluz para que el partido no pierda las alcaldías de Jaén, Granada, Mijas y Bormujos? Las encuestas le dan mejor que nunca al presidente Moreno, pero el aparato orgánico regional no para de sumar derrotas en congresos provinciales o en municipios. En Ciudadanos, ay pobrecillos, venden su alma al diablo Sánchez con tal de mantener una loseta de poder. Hoy precisamente entra en vigor la ley contra la corrupción y el fraude promovida por Ciudadanos, justo en la semana que los naranjas le sirven en bandeja dos alcaldías al PSOE para que los respectivos municipios estrenen alcaldes... imputados.

Más le valdría al presidente Moreno poner orden por su buen cartel, su prestigio y el perfil institucional que se ha trabajado meritoriamente en tiempos muy adversos. Casi tres de años de pacífica convivencia y resulta que la chacha exige fregona y un lavavajillas nuevos. Pues que se espere a una rebaja de la semana fantástica, que a lo mejor antes de Navidad cuelga el uniforme y la cofia. ¡Cómo está el servicio, Elías! ¡El enemigo pagado! Milana, bonita.

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