Sevilla sin AVE, Sevilla con taxis

Siempre hay una veta positiva en todas las crisis que permite un pequeño alivio que a veces se prefiere silenciar

Tenemos derecho a llorar

Mazazo y al punto de partida

Luz verde de un taxi.
Luz verde de un taxi. / M. G.

22 de enero 2026 - 04:00

Los días de escopeta y perro cuesta más encontrar un taxi que una vivienda en alquiler. Sevilla a mediodía es una continua madrugada de Feria a los efectos de encontrar una lucecita verde. Ninguna en las paradas de la Plaza de Cuba, Bailén, Alfalfa... Pero ayer, ay, había bastantes taxis en circulación y en las paradas. La razón era clara:Santa Justa sin trenes de Alta Velocidad dejó de ser un punto seguro de clientes. Los taxistas se echaron más que nunca a la calle a la búsqueda de viajeros. “Los cien que solemos estar en la estación andamos hoy dando vueltas”. Sevilla metida en lluvia y con taxis libres a la hora del almuerzo es un verdadero lujo. Recordamos entonces la parte positiva que tiene toda crisis por mucho que en ocasiones cueste un mundo verla. Los primeros días de encierro por la pandemia conversamos por teléfono con Enrique Figueroa, catedrático de Ecología: “No sabemos nada, solo que sin tráfico en la ciudad mejorará la calidad del aire, respiraremos mejor”. En la última huelga de Tussam, un avieso sevillano nos advirtió: “Encontrar un taxi es más difícil que hallar el vellocino de oro, pero cómo fluye el tráfico a primera hora, se nota que no hay autobuses, solo los escolares. Los autobuses son el colesterol en las grandes avenidas”. Las tardes de cofradías son tardes de Rives, el destilado que tiene como embajador en Sevilla a Jesús Rodríguez de Moya Conde, colaborador de este periódico y flamante pregonero de Capitanía, como toda la vida se ha dicho de la exaltación que convoca la Cátedra General Castaño.

Los bares del centro ganan en Semana Santa las tardes de lluvia, sobre todo cuando el agua sorprende entrada ya la tarde. Hay un público que ahoga las penas del vacío en sucesivos tragos largos. La milla de oro del gin tonic es la carrera oficial alternativa. Al menos hay quien tiene opciones de hacer caja. Sevilla sin tráfico rodado en la Avenida permite una Catedral sin costras negras, la piedra de la fachada occidental no se convierte en arena. Antes podíamos subirnos al 25 o el 26 en el Cerro o Rochelambert y bajarnos directamente en la Plaza Nueva, en la acera de O´Kean, Canales y Shaw. Ahora hay que dejar el bus en el Prado, coger el tranvía y encomendarse a San Cristóbal para que la última parada sea en la Plaza Nueva (tururú). Pero seamos positivos:¡qué blanca sigue la Catedral! ¿Y qué decimos de Fitur sin políticos, menos Fritur que nunca? Volvamos al ámbito local. A esta ciudad sin AVE solo le faltan los elegantes taxis negros con la franja amarilla, como en los años previos a la Expo, aunque sí tengamos como entonces un alcalde de ruan, de los serios. A este paso hasta recuperamos el globo del punto de taxis de Ecovol de los días de Feria.

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